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Ya estamos en agosto, la Semana Cultural nos convoca diferentes actos y enlazará con las fiestas patronales eje principal de este mes de agosto y motivo de reencuentro de los vecinos.
Esta tarde sonó el timbre de la puerta de mi casa y cuando abrí me encontré con la grata presencia de Juan. El siempre vuelve.
Juan es ese joven, simpático, agradable, educado, generoso y con una mirada que desprende todo su cariño. Tras el abrazo de rigor nos hemos sentado a tomar un dulce refresco, a mirar el libro de fiestas por el que tantas veces a lo largo del año me llama para preguntarme y a compartir un rato de armonía y complicidad.
No entenderíamos un mes de agosto, sin Juan, pues él pasa los once meses restantes del año con su familia en Palma de Mallorca, donde tiene su residencia y su trabajo. Aunque Juan en agosto, es para Casinos, dónde vive y disfruta de todos los actos de las fiestas.
Él asume diferentes voluntariados que ejerce con diligencia, lo hemos visto, controlando la seguridad local, al igual que organizando las procesiones o teniendo exclusivos papeles protagonistas en la cabalgata. Juan es un gran trozo de corazón.
Y no me parece justo hablar solo de Juan, hay otros niños, niñas y jóvenes, o que ya han pasado a la madurez, que con su inocencia, nos demuestran el amor a las personas y al pueblo, además de hacer trabajos silenciosos para aprovechar su tiempo.
Cada persona tiene un sello particular, cada familia tiene un reto a conseguir y cada uno de nosotros somos responsables de la solidaridad y el afecto que ejercemos con todos estos niños y niñas jóvenes, o maduras, que una mirada nuestra de amor son su sustento vital.
Estas letras en el pórtico de nuestras fiestas patronales, son un abrazo colectivo a todas las personas que por su estado físico más lo necesitan, y sobre todo por las lecciones que nos dan a diario, haciéndonos sentir ese afecto cariñoso con que nos comunicamos.
Para terminar mis palabras, quiero recordar a Estrella Muñoz, que nos dejó hace tres años. También fue un ejemplo de amor, de inteligencia y de connivencia. Ella durante mucho tiempo estuvo presente en el acontecer de nuestro pueblo y cuando te veía nunca faltaba ese abrazo verdadero en el que se daba toda ella.
Fiestas patronales, fiestas mayores, pero en un rincón de nuestro corazón tendríamos que tenerlos presentes a todos y por qué no hacerles ese homenaje sencillo de reconocer que tenemos unos vecinos excepcionales porque el amor que derraman y el cuidado de las familias, en verdad merecen un reconocimiento especial.
Hace muchos años en la ermita de San Roque el día 16 de agosto vino una Autoridad valenciana y yo le presenté a estos jóvenes que estaban por la ermita. La Autoridad mirándolos me dijo: “¿sabes una cosa? -ellos irán al cielo antes que nosotros porque en su corazón no hay maldad”.
Por Juan y por todas y todos los jóvenes que hemos conocido y conocemos, que forman parte de nuestro día a día, deseo que las fiestas de este año y de siempre sean un motivo de reencuentro con todos, que sepamos darles el amor que necesitan y que nunca olvidemos que ellos, al igual que nosotros son una parte muy vital de Casinos.
Reciban todas y todos ellos ese abrazo testimonial.