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Golpe a uno de los emblemas gastronómicos de Canet: la policía lo precinta de manera temporal mientras el restaurante se prepara para abrir en diciembre

El establecimiento afronta una sanción de 6.001 euros y deberá corregir las deficiencias acústicas antes de poder recuperar su actividad en el mes de diciembre

BORJA PEDRÓS
El restaurante de Jesús Gor, en Canet, precintado por la Policía Local.
El restaurante de Jesús Gor, en Canet, precintado por la Policía Local. // EPDA

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Uno de los restaurantes más conocidos de Canet d'en Berenguer afronta su cierre temporal para adaptar sus instalaciones y solucionar los problemas acústicos que arrastra desde hace meses. El Ayuntamiento procedió el pasado viernes por la tarde-noche al precinto del restaurante Jesús Gor, ubicado en la avenida Blasco Ibáñez, junto al paseo marítimo, después de un expediente municipal en el que constan diferentes requerimientos y quejas vecinales por ruido.

El Periódico de Aquí comprobó durante el fin de semana que el establecimiento permanecía cerrado y con una cinta de la Policía Local impidiendo el acceso. Este periódico ha tenido acceso posteriormente al expediente municipal que explica la actuación. El propietario del restaurante reconoce las deficiencias y asegura que su intención es resolverlas cuanto antes.

La Junta de Gobierno Local había acordado ejecutar forzosamente la orden de cierre mediante el precinto del establecimiento con auxilio de la Policía Local. La resolución contempla además una sanción de 6.001 euros y el mantenimiento de la retirada temporal de la licencia hasta que se adopten las medidas correctoras necesarias. 20260928_Informe_JGL-2026-39 Bo…

No se trata, por tanto, de un cierre definitivo. El restaurante podrá recuperar su actividad cuando acometa las actuaciones necesarias y una nueva auditoría acústica certifique que cumple los límites establecidos tanto en el interior como en el exterior.

Un expediente que viene de meses atrás

La actuación municipal es el último episodio de un procedimiento que se remonta varios meses. El 13 de mayo, el Ayuntamiento ya había impuesto una multa de 1.125 euros y acordado la retirada temporal de la autorización para ejercer la actividad. Posteriormente se registraron nuevas quejas de vecinos y comunidades de propietarios del entorno.

Una de esas reclamaciones, presentada a la administración local por una vecina el pasado mes de junio y a la que ha tenido acceso este periódico, aseguraba que, más de un año después de una primera reclamación, el establecimiento continuaba generando un nivel de ruido que ocasionaba "molestias importantes" en las viviendas próximas durante diferentes momentos del día. "Durante las 24 horas del día", concretamente. La denunciante afirmaba haber registrado con un teléfono móvil niveles superiores a los 80 decibelios y solicitaba que se revisara la situación.

Expediente que ordena el precinto del local.
Expediente que ordena el precinto del local. - EPDA

La documentación municipal refleja igualmente que las reclamaciones continuaron durante el verano. El Ayuntamiento ordenó a principios de agosto comprobar si el restaurante mantenía su actividad pese a la retirada temporal de la autorización y un informe de la Policía Local del 18 de agosto constató que el establecimiento continuaba funcionando.

Posteriormente, el restaurante presentó una auditoría acústica. Sin embargo, el informe del ingeniero municipal fue desfavorable. Entre las cuestiones señaladas figura que las mediciones no se realizaron durante el periodo nocturno, que cinco unidades de climatización permanecieron apagadas durante las pruebas y que tampoco se midió el nivel sonoro en el ambiente exterior.

"Ahora toca darle solución", explica el propietario

El propietario del establecimiento, Jesús Gor, ha explicado a preguntas de El Periódico de Aquí que asume la situación y que su prioridad pasa ahora por realizar las actuaciones necesarias para recuperar la normalidad.

"Sin quitarle la razón al Ayuntamiento, que la tiene, ha faltado comprensión porque era temporada de verano y no lo podía hacer", señala Gor. El hostelero reconoce que confió en que finalmente no se llegaría al precinto y explica que realizar las actuaciones necesarias en plena temporada estival resultaba especialmente complicado para el negocio.

Con la temporada ya finalizada, la dirección de La Gruta aprovechará ahora el parón para acondicionar las instalaciones y solucionar las deficiencias "lo antes posible". El establecimiento ha hecho coincidir además este periodo con las vacaciones de su equipo mientras se acometen los trabajos.

La intención, según explica Gor, es cumplir con los requerimientos de la administración y poder retomar la actividad una vez solucionado el problema acústico. De esta forma, el precinto abre ahora un periodo de actuaciones en uno de los establecimientos de restauración más conocidos del municipio, cuyo objetivo es adaptar las instalaciones y volver a abrir una vez acreditado el cumplimiento de las condiciones exigidas.

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BORJA PEDRÓS
BORJA PEDRÓS

PERIODISTA

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