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Las campanas de la Iglesia de Santiago Apóstol de Petrés, construida entre los siglos XV y XVI, tocan las once de la mañana. Es martes, 13 de octubre, cuando realizamos la entrevista. Atrás queda el puente festivo, que ha llenado de vida las calles del municipio. El pueblo está más tranquilo hoy; la mayoría de gente trabaja fuera. Miguel Vidal nos recibe en su despacho del ayuntamiento, donde termina unas gestiones frente al ordenador después de una reunión. Es el día a día de los alcaldes de los pueblos pequeños, donde las responsabilidades se multiplican. Natural del Cabanyal (Valencia) y ya jubilado, Vidal habla con cariño de un Petrés que siente suyo. El alcalde socialista hace balance de una legislatura de proyectos y dificultades y avanza que su equipo tiene ganas de volver a presentarse en 2027 para continuar el trabajo iniciado hace tres años, cuando ganó con mayoría absoluta.
—Estamos entrando en la recta final de la legislatura. Después de más de tres años al frente del Ayuntamiento de Petrés, ¿qué balance hace de su gestión?
—El balance es positivo. Hemos puesto en marcha multitud de iniciativas, aunque nuestro principal compromiso era crear un centro de día, una infraestructura muy necesaria para Petrés. El problema era encontrar un espacio donde ubicarlo, por lo que hemos tenido que dar algunos pasos previos. Durante el primer año de mandato conseguimos recuperar el antiguo cementerio municipal, que había pasado a manos de la Iglesia, y desbloquear el proyecto del centro cívico, paralizado desde hacía más de 20 años. Desde entonces, hemos centrado prácticamente todo el plan de inversiones de la legislatura en esta infraestructura.
El objetivo es trasladar allí las asociaciones y la Unión Musical, que actualmente ocupan las antiguas escuelas, para liberar esas instalaciones y destinarlas al futuro centro de día. El centro cívico ya está licitado y, según los plazos previstos, debería estar terminado en octubre de 2027, aunque esperamos que pueda concluir antes. A partir de ese momento podremos empezar a trabajar en la implantación del centro de día.
De momento, hemos destinado 777.000 euros a la redacción del proyecto y a la ejecución de una primera fase. El edificio tendrá dos plantas: la superior, que albergará las asociaciones, una biblioteca amplia y una sala de estudio para los jóvenes, será la primera en entrar en servicio; mientras que la planta baja, con un salón de actos y recepción, se completará en una segunda fase.
Nuestro principal compromiso era crear un centro de día, pero primero necesitábamos encontrar dónde ubicarlo"
—Otro de los proyectos municipales es la creación de una alameda y la mejora de los accesos al pueblo. ¿Qué actuaciones tienen previstas?
—Hemos adquirido los terrenos colindantes al ayuntamiento para ampliar el aparcamiento y disponer de espacios para ferias y otras actividades. También estamos tramitando la adquisición de terrenos en la zona de Barón de Petrés, hasta las antiguas escuelas, para crear una alameda con vegetación, sombras y espacios climáticos que llegue hasta el aljub, al final de la avenida.
En ese mismo proyecto queremos modificar la rotonda de entrada al pueblo desde la CV-324, que actualmente ni siquiera permite que un autobús dé la vuelta. Nuestra intención es tenerla acondicionada el próximo año. Este proyecto hará más fácil la negociación para que el transporte público que une la comarca con Sagunt aumente las frecuencias por la mañana y por la tarde. El actual plan de inversiones de la Diputación está comprometido con el centro cívico, por lo que queremos ejecutar la rotonda con recursos propios y buscar subvenciones provinciales para completar la alameda.

—Menciona el transporte público. ¿Qué mejoras concretas necesita Petrés? ¿Y cómo contribuirá la inversión de más de cuatro millones anunciada por la Diputación para mejorar la carretera que conecta con Sagunt?
—Necesitamos más frecuencias de autobuses. Si vas al hospital por la mañana, por ejemplo, no puedes regresar hasta determinadas horas de la tarde. Estamos a pocos kilómetros de Sagunt y necesitamos conexiones útiles para estudiantes, personas que acuden al mercado o quienes tienen una consulta médica, sin depender del coche o de un taxi.
En cuanto a la carretera, es un proyecto que lleva muchos años pendiente. Mejorará considerablemente la comunicación hasta el Camí de les Valls y la rotonda de Sagunt, pero, sobre todo, la seguridad vial. Actualmente la vía se encuentra en condiciones precarias y apenas permite el paso de autobuses. Las obras también incluyen la mejora de la entrada por el Colegio de las Monjas, que se acondicionó provisionalmente en su momento.
El colegio se construyó para 120 alumnos y ahora tenemos más de 180; necesitamos una solución definitiva"
—La ampliación del colegio es otra de las grandes reivindicaciones. ¿Qué avances se han conseguido y qué respuesta están recibiendo de la Conselleria?
Es una de nuestras grandes prioridades, pero la Generalitat tiene las competencias. Hemos conseguido que instalen dos aulas prefabricadas, aunque necesitamos una solución definitiva. El colegio se construyó para 120 alumnos y ahora tenemos más de 180. Aunque podemos llegar a unos 200, hemos tenido que ocupar el gimnasio, organizar el comedor en varios turnos y eliminar la biblioteca para convertirla en aulas. Necesitamos una ampliación que permita desarrollar todas las actividades educativas con normalidad.
El Plan Edificant quedó suspendido con el cambio de gobierno autonómico. Al principio de la legislatura parecía que había disposición para avanzar, pero después llegó la dana de 2024 y, con el argumento de que primero deben atenderse sus consecuencias, el resto de inversiones han quedado relegadas. Nos dicen que tenemos que arreglarnos con lo que tenemos. Espero que el próximo gobierno de la Generalitat sea más proclive a invertir en Petrés y recuperar el Plan Edificant.
—La recuperación del patrimonio es otro de los ámbitos en los que se está trabajando. ¿Qué actuaciones se han realizado en el castillo y cuáles serán los siguientes pasos?
—Desde la anterior legislatura hemos recuperado buena parte de un espacio que estaba prácticamente en ruinas. Las antiguas caballerizas, muy deterioradas y llenas de grafitis, ahora acogen exposiciones. También hemos instalado cubiertas para proteger diferentes zonas del castillo.
Queremos acondicionar la entrada y habilitar un acceso directo por la antigua plaza de armas, donde también nos gustaría organizar eventos. Además, tenemos un proyecto para ajardinar la falda del castillo que da hacia Sagunt, donde celebramos las jornadas templarias. Intentamos tener siempre varias fases preparadas para optar a subvenciones, porque cuando aparece una convocatoria hay muy poco tiempo para presentar la documentación y no siempre conseguimos financiación.
—También existía un proyecto para recuperar el Forn Vell y el Molí Moret, con la posibilidad de habilitar allí nuevas dependencias municipales. ¿En qué situación se encuentra?
—Es otro proyecto paralizado, vinculado al programa Conviure de la Generalitat. Estaba aprobado, pero cuando llegamos al Ayuntamiento encontramos unos requerimientos administrativos sin responder y fuera de plazo, por lo que la actuación no salió adelante.
La idea era recuperar esos espacios, habilitar una sala de juntas en el antiguo horno y crear el nuevo Ayuntamiento en el resto del inmueble. Tenemos los proyectos preparados para retomarlos cuando haya financiación. Mientras tanto, el mes que viene instalaremos un ascensor en el actual Ayuntamiento para mejorar el acceso a las aulas, a las que ahora solo se llega por escaleras.
En cuatro años hemos pasado de tener 1.000 habitantes a contar con 1.360 personas censadas; el incremento es muy notable"
—Petrés está experimentando un crecimiento de población, favorecido en parte por su proximidad a Sagunt. ¿Cómo ha evolucionado el número de habitantes?
—El crecimiento ha sido considerable. Hace cuatro años superamos los 1.000 habitantes y pasamos de siete a nueve concejales. Ahora tenemos 1.361 personas censadas, de las que 1.117 son de origen español y unas 250 de origen extranjero.
Entre estas últimas, el grupo más numeroso es el ucraniano, con unas 60 personas, cuya presencia está vinculada a la guerra y que podrían regresar cuando tengan oportunidad. También hay menos de 50 personas de origen rumano, algunas de las cuales están volviendo a su país por la mejora de sus condiciones de vida, y unas 40 de origen marroquí. El resto procede de otras 27 nacionalidades.
—Ante este crecimiento, ¿está preparado Petrés para atender las necesidades de los nuevos vecinos? ¿Qué servicios considera prioritario reforzar?
—Tenemos un centro sanitario que funciona bien y las urgencias se atienden en Estivella. Necesitamos consolidar y ampliar el colegio, al que también acuden alumnos de otros municipios de la comarca. Otra prioridad es contar con más establecimientos comerciales, algo complicado en los pueblos pequeños. Por eso estamos elaborando un plan para promover el comercio local y ampliar los servicios disponibles para los vecinos.
—La vivienda es otro de los grandes retos de una comarca en transformación. ¿Existe suficiente oferta residencial en Petrés? ¿Qué proyectos urbanísticos están previstos?
—Tenemos un solar cedido por la Sareb donde queremos promover viviendas de protección pública con espacios para comercios. Hay inversores privados interesados en desarrollar este proyecto, pero nuestra prioridad es destinarlo a vivienda pública.
También estamos intentando recuperar un PAI de la calle de la Cosa, proyectado hace décadas y paralizado tras la desaparición de la promotora. También hay inversores interesados en esta actuación y se están realizando estudios para reactivarla. Confiamos en que pueda ponerse en marcha el próximo año. Permitiría construir unas 40 viviendas, que no tienen por qué ser caras.
Varios inversores privados se han interesado por desbloquear el PAI de la calle de la Cosa; nuestra prioridad es destinarlo a vivienda pública"
—Gobernar un municipio pequeño tiene dificultades que muchas veces pasan desapercibidas. ¿Cuáles son los principales obstáculos para sacar adelante los proyectos municipales?
—Cuando llegamos teníamos problemas de personal, pero ahora la plantilla está más estable y reforzada. Nuestro principal problema es que no nos permiten gastar el dinero que tenemos. Al cierre de septiembre ya habíamos ingresado el 98,5% de los ingresos previstos en el presupuesto, mientras que el nivel de gasto estaba en torno al 67%. Vamos a terminar el ejercicio con un excedente importante, superior al 20%, que podríamos aprovechar para mejorar el municipio, pero encontramos muchas trabas administrativas.
Aunque sabemos que determinados ingresos del Estado van a llegar, no podemos disponer de ellos hasta que estén ingresados. A veces hay que esperar hasta el 30 de noviembre y después tramitar una modificación de crédito. Cuando termina el procedimiento, ya se ha acabado prácticamente el año y no queda tiempo para ejecutar las inversiones.
Así vamos acumulando remanente, que actualmente está consolidado, pero ¿de qué sirve tener ese dinero si no podemos invertirlo? Toda mi vida he trabajado en la empresa privada y siempre he sido prudente con los presupuestos. Si sabemos que vamos a recibir unos ingresos, ¿por qué no podemos planificar inversiones con ellos? Ese dinero tiene que servir para hacer cosas por el pueblo.