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Un vecino de Puerto de Sagunto ingresa con sepsis horas después de recibir el alta: su familia pide respuestas

El hombre, de 80 años y propietario de un taller de mecánica de coches en la localidad, llevaba meses sufriendo problemas urinarios y permanece hospitalizado tras un grave empeoramiento

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Raúl, en el centro, junto a su abuelo, el vecino de Puerto de Sagunto de 80 años que permanece ingresado tras sufrir una sepsis. / EPDA
Raúl, en el centro, junto a su abuelo, el vecino de Puerto de Sagunto de 80 años que permanece ingresado tras sufrir una sepsis. / EPDA

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Un vecino de Puerto de Sagunto de 80 años permanece ingresado después de sufrir una sepsis derivada de una infección urinaria, tras un recorrido por diferentes niveles del sistema sanitario valenciano sobre el que su familia solicita explicaciones.

Hasta hace unos días, el hombre llevaba una vida completamente autónoma. Continuaba trabajando en su propio taller de mecánica de coches en Puerto de Sagunto, viajaba solo y realizaba con normalidad sus actividades cotidianas. Sin embargo, su estado cambió de forma repentina durante un viaje en tren y terminó ingresado en el Hospital de Sagunto pocas horas después de haber recibido el alta en el Hospital Clínico Universitario de Valencia.

La familia evita hablar de negligencia o mala praxis y no pretende señalar públicamente a los profesionales que participaron en la atención. Su petición es que se revise el conjunto del proceso asistencial para conocer qué ocurrió y determinar si alguna parte podría haberse gestionado de otra manera.

Meses de problemas urinarios y tratamientos

El episodio estuvo precedido por varios meses de problemas urinarios. Durante ese tiempo, el paciente fue atendido desde Atención Primaria, recibió distintos antibióticos y tratamientos y se sometió a varias analíticas.

Según explica su familia, su médica de cabecera les comunicó que sería derivado al servicio de Urología. Esa valoración especializada, sin embargo, no llegó a producirse antes de que su estado se complicara.

Los familiares quieren conocer ahora cómo se realizó el seguimiento durante esos meses y por qué la persistencia de los síntomas no derivó antes en una valoración especializada.

No aseguran que existiera una actuación incorrecta, puesto que consideran que esa conclusión solo puede alcanzarse después de revisar los informes y la documentación clínica. Sí defienden que la evolución del paciente merece una explicación conjunta por parte de los servicios implicados.

Un cambio brusco durante el viaje desde Asturias

El pasado miércoles 19 de agosto, el hombre regresaba solo en tren desde Asturias hasta Valencia cuando comenzó a mostrar un comportamiento extraño. Se encontraba desorientado, hablaba de manera incoherente y había perdido prácticamente la capacidad para caminar.

La aparición repentina de los síntomas hizo temer a sus familiares que pudiera estar sufriendo un ictus o algún otro problema neurológico.

El paciente fue atendido en el Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario de Valencia, donde las pruebas realizadas detectaron una infección urinaria importante, según el testimonio de la familia.

Después de la valoración médica recibió el alta hospitalaria. Sus familiares sostienen que, en ese momento, el hombre continuaba desorientado y apenas podía caminar, por lo que tuvieron que ayudarlo para abandonar el centro.

Fiebre y pérdida de autonomía durante la madrugada

El regreso al domicilio no supuso una mejoría. Durante la madrugada, el vecino de Puerto de Sagunto continuó con fiebre elevada, confusión y una pérdida prácticamente total de la autonomía que mantenía hasta pocos días antes.

A la mañana siguiente, la familia acudió nuevamente a Atención Primaria. Otra facultativa revisó el informe y las analíticas realizadas durante la asistencia en Urgencias y recomendó que el paciente regresara inmediatamente a un hospital.

En ese momento, el hombre continuaba desorientado, presentaba temblor en una mano y tenía la boca ligeramente desviada. La familia seguía sin saber si los síntomas estaban relacionados con la infección o si podían indicar una emergencia neurológica.

La familia lo trasladó en su propio vehículo

Siguiendo la recomendación recibida, los familiares llamaron al servicio de emergencias 112 para solicitar asistencia y el traslado del paciente.

Según su relato, después de cerca de una hora de llamadas y gestiones no había llegado una ambulancia para llevarlo al hospital. Ante la persistencia de los síntomas y el temor a que su estado continuara empeorando, decidieron introducirlo en un vehículo particular y trasladarlo por sus propios medios al Hospital de Sagunto.

Una vez allí, el paciente fue valorado nuevamente y quedó ingresado de manera inmediata. Las pruebas determinaron que la infección urinaria había alcanzado la sangre y había desencadenado una sepsis.

Varios días con graves complicaciones

Durante los días posteriores, el hombre presentó una evolución complicada. Llegó a registrar fiebre de hasta 39 grados, además de delirios, desorientación y dificultades respiratorias.

Las pruebas posteriores detectaron otras complicaciones, entre ellas un derrame pleural y broncoespasmo, según la información trasladada por la familia.

Después de varios días especialmente difíciles, el paciente ha comenzado a mostrar una evolución favorable. No obstante, continúa ingresado y sometido a seguimiento médico ante las diferentes complicaciones que han ido apareciendo.

El cambio ha sido especialmente impactante para su entorno. En pocos días pasó de trabajar en su taller y regresar solo de un viaje a necesitar ayuda para caminar y permanecer hospitalizado.

Tres momentos sobre los que la familia pide explicaciones

Los familiares quieren que se revisen tres partes concretas del recorrido asistencial. La primera corresponde a los meses anteriores, durante los que el paciente recibió distintos tratamientos por un problema urinario persistente sin llegar a ser atendido por Urología.

La segunda está relacionada con el alta del Hospital Clínico Universitario de Valencia. La familia quiere conocer qué criterios se tuvieron en cuenta para permitir que regresara a su domicilio pese a la desorientación y las dificultades para caminar que, según asegura, presentaba en ese momento.

La tercera cuestión se refiere a la asistencia solicitada al 112. Los familiares piden saber qué ocurrió desde la primera llamada y por qué acabaron trasladando en su vehículo a una persona de 80 años ante lo que consideraban una posible emergencia.

Una petición alejada de acusaciones

La familia insiste en que su objetivo no es promover una “caza de brujas”, realizar diagnósticos por su cuenta ni convertir el caso en una controversia política.

Tampoco califica públicamente lo sucedido como una negligencia o una mala praxis, al entender que esa valoración corresponde a los profesionales y organismos competentes después de examinar la documentación clínica.

Su petición es que las diferentes atenciones sean analizadas de manera conjunta para conocer qué ocurrió durante el seguimiento en Atención Primaria, qué criterios determinaron el alta hospitalaria y cómo se gestionó la solicitud de asistencia al 112.

Los familiares están dispuestos a facilitar la documentación médica necesaria para contrastar la cronología, preservando siempre la intimidad del paciente. Su objetivo es obtener respuestas y conseguir que, si algún aspecto podía haberse gestionado de otra manera, lo sucedido sirva para evitar que otra familia atraviese una situación similar.

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