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Exhibicionismo, actos de carácter sexual en espacios públicos y actitudes intimidatorias, especialmente hacia mujeres y familias. Es lo que denuncia la asociación vecinal Almardà Viva en la playa nudista de la Malvarrosa. La entidad asegura haber recibido durante las últimas semanas numerosas quejas de vecinos y vecinas
Según explican fuentes de la asociación, estas conductas "están provocando que algunas personas hayan dejado de acudir a determinadas zonas del litoral por miedo o incomodidad". De hecho, al menos una vecina ya ha presentado una denuncia ante la policía, mientras que otras familias aseguran evitar ese entorno y varias mujeres afirman sentirse inseguras.
"El problema no es el nudismo, sino las conductas incívicas"
Desde Almardà Viva insisten en diferenciar claramente entre la práctica del nudismo y los comportamientos que denuncian. "El problema no es el nudismo, una práctica plenamente legítima en el espacio habilitado para ello. El verdadero problema son las conductas incívicas e inaceptables de determinados individuos que utilizan ese entorno para realizar actos que vulneran y alteran la convivencia", subraya la asociación.
En este sentido, consideran que cuando una parte de la ciudadanía deja de disfrutar de un espacio público por sentirse incómoda o insegura, las administraciones tienen la obligación de intervenir.
La entidad vecinal también recuerda que continúa pendiente la correcta delimitación de la zona destinada al nudismo. Aunque recientemente se han instalado algunas talanqueras, consideran que la actuación resulta insuficiente.
Reclaman una delimitación clara de la playa nudista y más presencia policial
Por ello, reiteran su petición para que se complete la señalización mediante talanqueras unidas con cuerdas y carteles informativos que definan de forma clara el perímetro de la playa nudista y eviten situaciones de confusión entre los usuarios.
Entre las principales demandas de la asociación figura un refuerzo de la vigilancia tanto por parte de la Policía Local como de la Guardia Civil, con el objetivo de prevenir este tipo de comportamientos, garantizar el cumplimiento de la normativa y recuperar la tranquilidad en la playa.
Desde Almardà Viva defienden que las familias no deben ser quienes renuncien a disfrutar del litoral, sino que deben ser apartadas aquellas personas que, con sus actos, generan inseguridad y deterioran la convivencia.
"La playa es un espacio público de todos y debe seguir siendo un lugar seguro, respetuoso y accesible para toda la ciudadanía", concluye la asociación.