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La acampada iniciada este sábado en la plaza del Ayuntamiento de València por un grupo de participantes en la manifestación por el derecho a la vivienda amenaza con convertirse en un serio problema logístico de cara a la celebración del próximo 9 d’Octubre, cuando el corazón de la capital valenciana debe acoger algunos de los actos institucionales y populares más importantes del Día de la Comunitat Valenciana.
Decenas de jóvenes comenzaron a instalar tiendas de campaña durante la tarde del sábado después de la manifestación por la vivienda, que congregó a más de 6.000 personas según la Delegación del Gobierno. Alrededor de 200 manifestantes llegaron posteriormente hasta la plaza del Ayuntamiento y celebraron una asamblea para decidir la continuidad de la protesta, mientras comenzaron a aparecer las primeras tiendas y se solicitaba a los simpatizantes agua, comida, lonas y otros materiales.
La situación adquiere una relevancia especial porque faltan apenas cinco días para uno de los momentos de mayor carga simbólica del calendario valenciano. El Ayuntamiento mantiene oficialmente programada para las 12.00 horas del viernes 9 de octubre la Procesión Cívica de la Reial Senyera, que arrancará precisamente desde la plaza consistorial. Como establece la tradición, la histórica enseña valenciana debe descender desde el balcón principal del Ayuntamiento antes de comenzar su recorrido por las calles de la ciudad.
La ceremonia tiene además una singularidad histórica: la Senyera desciende verticalmente y sin inclinarse, acompañada de los correspondientes honores, una tradición ligada a su consideración como enseña con rango real.
Este año la celebración tiene además un componente extraordinario, ya que la Reial Senyera estará acompañada por la espada de Jaume I, coincidiendo con el 750 aniversario de la muerte del monarca. Desde la plaza del Ayuntamiento, la comitiva recorrerá la calle de Sant Vicent y la plaza de la Reina para entrar en la Catedral por la Puerta de los Hierros, donde está previsto el tedeum. Posteriormente continuará hacia el Parterre para realizar la tradicional ofrenda floral ante la estatua de Jaume I antes de regresar al Ayuntamiento por Pintor Sorolla y la calle de las Barcas.
Una plaza imprescindible para todo el programa
El problema no afecta únicamente a la salida de la Senyera. La plaza del Ayuntamiento será durante los próximos días escenario de numerosos actos de la programación oficial. Para la víspera, el 8 de octubre, está prevista una muestra de bailes, músicas y canciones valencianas desde las 19.30 horas y posteriormente una dansà popular. Ya el día 9, tras el regreso de la Procesión Cívica, está prevista aproximadamente a las 14 horas la tradicional mascletà. Por la tarde, la Entrada de Moros y Cristianos también atravesará la plaza.
Por este motivo, la permanencia de la acampada durante los próximos días obligaría necesariamente a coordinar el uso del espacio con las fuertes medidas de seguridad que rodean cada año la Procesión Cívica, además del montaje necesario para la mascletà y el paso de miles de ciudadanos por el centro de València.
Los propios acampados ya han mostrado cierta voluntad de adaptar su ubicación a otros acontecimientos. Durante este fin de semana trasladaron algunas instalaciones para evitar interferir en la Volta a Peu de les Falles que debía atravesar la zona, aunque su intención manifestada inicialmente era dar continuidad a la protesta.
Cinco días para encontrar una solución
Por el momento, el Ayuntamiento no ha anunciado ningún cambio en el programa oficial del 9 d’Octubre, que continúa contemplando tanto el descenso de la Senyera desde el balcón como la salida y llegada de la Procesión Cívica a la plaza del Ayuntamiento. Por tanto, no puede hablarse todavía de suspensión de ninguno de estos actos.
Sin embargo, si la acampada se mantiene y aumenta durante los próximos días, la convivencia entre la protesta y un dispositivo que tradicionalmente exige amplias zonas despejadas y fuertes medidas de seguridad podría resultar complicada.
La situación coloca así el foco sobre lo que ocurra en las próximas horas: o la acampada se levanta o se desplaza antes del viernes, o el Ayuntamiento tendrá que garantizar que una de las tradiciones más antiguas y simbólicas de València pueda desarrollarse con normalidad en una plaza que el 9 d’Octubre se convierte, literalmente, en el centro de la celebración valenciana.