Ir al contenido principal

Adiós al ‘Chernóbil’ de Valencia tras casi cuatro décadas de abandono

Comienza el derribo del edificio abandonado de Pare Doménech y Pare Diego Mirón, cuya desaparición permitirá transformar la zona con viviendas, zonas verdes y equipamientos

BORJA PEDRÓS
Comienza el derribo del ‘Chernóbil’ de Campanar, el edificio abandonado que marcó durante décadas la entrada a Valencia.
Comienza el derribo del ‘Chernóbil’ de Campanar, el edificio abandonado que marcó durante décadas la entrada a Valencia. // EPDA

Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora

El apodo lo decía casi todo. Durante décadas, el edificio situado entre las calles de Pare Doménech y Pare Diego Mirón ha sido conocido por los vecinos de Campanar como el ‘Chernóbil’ de Valencia. Un bloque abandonado, degradado y convertido en una de las imágenes más deterioradas de uno de los principales accesos a la ciudad. Ahora, casi cuarenta años después, las excavadoras han empezado a borrar esa estampa.

El Ayuntamiento de Valencia ha iniciado este martes los trabajos de demolición del inmueble, una actuación que supone el primer paso visible del Programa de Actuación Integrada (PAI) Pare Doménech y que permitirá transformar por completo este ámbito urbano situado junto a la avenida Pius XII.

La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha asistido al inicio del derribo junto al concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, y representantes de la empresa urbanizadora. Allí ha destacado que “hoy empieza, por fin, la transformación de una zona abandonada durante cerca de cuatro décadas en pleno barrio de Campanar”.

Catalá ha asegurado que la ciudad “salda una deuda pendiente con Campanar” y ha subrayado que el consistorio ha decidido adelantar la demolición para acelerar la regeneración de un espacio que se había convertido en una de las grandes asignaturas pendientes de Valencia.

Un derribo complejo por la presencia de amianto

La actuación no ha sido sencilla. Antes de iniciar la demolición, el Ayuntamiento ha tenido que afrontar una serie de actuaciones previas debido a la complejidad técnica del inmueble.

El edificio contenía amianto, se encontraba junto a un centro educativo y en su interior se había asentado una colonia felina. Por ello, una empresa especializada se encargó de retirar los materiales contaminantes fuera del horario escolar, garantizando la seguridad tanto del alumnado como del vecindario.

Además, una medición independiente certificó la ausencia de fibras de amianto en el ambiente, condición indispensable para autorizar el derribo. También se procedió al traslado de los gatos a un emplazamiento seguro y se implantaron medidas adicionales, como pantallas de protección, sistemas de riego para controlar el polvo, vigilancia de ruidos y vibraciones y planes alternativos de tráfico.

El inerior del edificio, ahora destruido.
El inerior del edificio, ahora destruido. / EPDA

Doscientas toneladas de basura

Uno de los aspectos que más ha sorprendido durante los trabajos previos ha sido la enorme cantidad de residuos acumulados en el interior del edificio.

Después de tres años hemos conseguido ya el derribo. Ha sido una carrera de obstáculos, no solo por el amianto, sino también por la cantidad de basura y por los años de ocupación irregular que ha sufrido”, ha explicado Catalá.

La alcaldesa ha revelado que en los últimos días se han extraído unas 200 toneladas de basura del inmueble.

“Era insalubre, absolutamente insalubre, y generaba muchos problemas en el entorno y en las personas que viven en este punto de la ciudad”, ha añadido.

133 viviendas y casi 3.000 metros cuadrados de zonas verdes

La desaparición del conocido como ‘Chernóbil’ dará paso a una profunda transformación urbanística.

El PAI Pare Doménech afecta a una superficie de 12.077 metros cuadrados y contempla la construcción de 133 viviendas, de las cuales alrededor de una veintena serán de protección pública.

El proyecto incluye además 8.922 metros cuadrados de suelo dotacional público, dos nuevas zonas verdes que sumarán cerca de 3.000 metros cuadrados, una vía de servicio junto a la avenida Pius XII y un carril bici de 2,3 metros de anchura.

También se instalará pavimento fonoabsorbente, alumbrado LED y sistemas urbanos de drenaje sostenible para mejorar la gestión del agua de lluvia. Asimismo, se reservarán 125 metros cuadrados para una posible ampliación del colegio existente en la zona.

Con esta actuación, el Ayuntamiento pretende resolver definitivamente la fachada urbana de uno de los principales accesos a València y recuperar un espacio que durante décadas ha permanecido marcado por edificios abandonados, solares sin uso y construcciones fuera de ordenación.

Los trabajos de demolición cuentan con un plazo máximo de ejecución de tres meses y su coste será asumido íntegramente por la empresa urbanizadora IGSA. Después llegará la urbanización y, con ella, una nueva imagen para un rincón de Campanar que llevaba demasiado tiempo esperando su oportunidad.

Sobre el autor

BORJA PEDRÓS
BORJA PEDRÓS

PERIODISTA

Ver biografía
Lo más leído