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La despedida de La Fúmiga de los escenarios ha dejado uno de los acontecimientos musicales más multitudinarios del año en la Comunitat Valenciana, pero también una polémica por la introducción de mensajes políticos en el Roig Arena, la gran obra de Juan Roig para el equipo de baloncesto y para la celebración de eventos. El grupo de Alzira, que reunió a 36.000 espectadores durante sus dos conciertos del 30 y 31 de octubre, aprovechó parte de su espectáculo para proyectar imágenes del expresidente de la Generalitat Carlos Mazón y del rey emérito Juan Carlos I, provocando una fuerte pitada entre los asistentes.
El episodio tuvo lugar en el marco de la gira de despedida Tot s'acaba, con la que la formación valenciana ha puesto punto final a trece años de trayectoria musical. Durante las actuaciones, además de interpretar algunos de sus temas más conocidos, la banda incorporó referencias a diferentes acontecimientos políticos y sociales, entre ellos las manifestaciones posteriores a la DANA del 29 de octubre de 2024 y las movilizaciones del sector educativo.
Uno de los momentos de mayor contenido político llegó cuando las pantallas gigantes del recinto mostraron fragmentos de discursos de Carlos Mazón y Juan Carlos I. Las imágenes provocaron una sonora reacción de rechazo entre parte del público, convirtiendo durante unos instantes el concierto en una manifestación de protesta política.
Un recinto concebido para grandes espectáculos, escenario de mensajes políticos
La utilización del Roig Arena como escenario de reivindicación política introduce el debate sobre los límites entre la libertad de expresión artística y la politización de los grandes acontecimientos culturales.
El recinto, impulsado por el empresario Juan Roig, nació con la vocación de convertirse en uno de los principales espacios de referencia para la música, el deporte y los grandes eventos de España, con capacidad para congregar a miles de espectadores de diferentes sensibilidades políticas e ideológicas.
La decisión de La Fúmiga de incluir imágenes de dirigentes políticos en su espectáculo supone una utilización del escenario para transmitir un mensaje que trasciende lo estrictamente musical. Aunque los artistas tienen derecho a expresar públicamente sus opiniones y reivindicaciones, la presencia de estos contenidos plantea interrogantes sobre la conveniencia de trasladar la confrontación política a eventos culturales multitudinarios.
La dana, nuevamente en el centro del debate
Las referencias a Carlos Mazón se produjeron cuando acababan de cumplirse dos años de la devastadora dana que afectó a numerosos municipios valencianos el 29 de octubre de 2024. Los accidentes de tren este año no ocuparon espacio en el espectáculo.
La gestión de aquella tragedia continúa siendo uno de los asuntos más sensibles de la política autonómica, con un intenso debate sobre las responsabilidades de las diferentes administraciones públicas, tanto de la Generalitat Valenciana como del Gobierno central y de los organismos competentes en materia de prevención de inundaciones y gestión de emergencias.
La inclusión de estas referencias durante los conciertos puso de manifiesto que las consecuencias políticas y sociales de la catástrofe siguen presentes en la sociedad valenciana, también en espacios culturales y musicales.
36.000 espectadores y una despedida histórica
Al margen del contenido político, La Fúmiga protagonizó una despedida multitudinaria tras una trayectoria que ha contribuido a popularizar la música festiva en valenciano entre diferentes generaciones.
Los dos conciertos celebrados en el Roig Arena reunieron a 18.000 espectadores cada noche, con todas las entradas agotadas, y permitieron a la formación repasar sus principales éxitos junto a diferentes artistas invitados. El espectáculo también incluyó homenajes a la música tradicional valenciana, con interpretaciones de canciones como La Malaguenya, La Muixeranga y el pasodoble Amparito Roca.
El grupo se despide después de más de 500 conciertos y de haberse convertido en uno de los principales referentes de la música en valenciano de los últimos años.
Sin embargo, la proyección de imágenes políticas durante las actuaciones ha añadido una dimensión reivindicativa a unos conciertos concebidos principalmente como una celebración musical.
La controversia de fondo reside en si los grandes escenarios culturales deben limitarse al entretenimiento o pueden convertirse también en espacios de protesta y expresión política. Para unos, estas manifestaciones forman parte de la libertad creativa de los artistas; para otros, corren el riesgo de trasladar la polarización política a recintos que reúnen a espectadores con ideas muy diferentes.
La Fúmiga cierra así su trayectoria con un éxito indiscutible de público y una despedida en la que la música, la identidad valenciana y la reivindicación política compartieron protagonismo en el Roig Arena.