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La Garrofera vuelve a mostrar el escalón de la erosión pese al relleno millonario de arena

Un pronunciado desnivel atraviesa la playa valenciana tras la mayor regeneración realizada en España, una imagen que reabre las dudas sobre la eficacia de aportar arena sin corregir el efecto barrera del Puerto de Valencia

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Escalón de arena en la playa de la Garrofera, junto al Saler. / EPDA
Escalón de arena en la playa de la Garrofera, junto al Saler. / EPDA

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La playa de la Garrofera vuelve a ofrecer una imagen preocupante. Un pronunciado escalón de arena, de considerable altura y claramente visible a lo largo del arenal, evidencia la fragilidad de una costa que fue sometida hace apenas unos años a una regeneración de dimensiones históricas.

La fotografía, tomada este fin de semana, muestra un fuerte desnivel en la playa, con una pared prácticamente vertical creada por la erosión. Además del impacto visual, la situación puede dificultar el acceso al mar y representar un problema especialmente para personas mayores, menores o usuarios con movilidad reducida.

La escena resulta especialmente llamativa porque la Garrofera formó parte de la mayor regeneración de playas acometida hasta ahora en España. El Ministerio para la Transición Ecológica aportó, entre 2023 y finales de ese mismo año, más de 3,2 millones de metros cúbicos de arena a las playas de l'Arbre del Gos, El Saler y la Garrofera. La intervención contó con una inversión superior a los 28 millones de euros y pretendía recuperar la línea de costa existente en 1965.

El nuevo escalón aparecido ahora plantea, según ha trasladado el propio autor de este análisis, una pregunta sobre la eficacia de invertir en el relleno de las playas sin afrontar de manera permanente las causas que provocan la pérdida de arena.

Escalón de arena en la playa de la Garrofera, junto al Saler. / EPDA
Escalón de arena en la playa de la Garrofera, junto al Saler. / EPDA 

El efecto barrera del puerto

La relación entre la regresión de las playas del sur y las infraestructuras portuarias no es únicamente una denuncia de colectivos ecologistas o vecinales. La propia información oficial del proyecto, financiado con fondos europeos, reconoce que estas playas sufren una fuerte regresión provocada principalmente por el efecto barrera del Puerto de Valencia y por la reducción del aporte de sedimentos procedentes del Turia.

Los diques y las sucesivas ampliaciones portuarias han alterado el transporte natural de arena a lo largo de la costa. Mientras las playas situadas al norte del puerto han tendido a acumular sedimentos, las ubicadas al sur han sufrido durante décadas una pérdida progresiva de superficie y volumen.

Investigadores de la Universitat de València han estimado que las playas de Pinedo, El Saler y la Garroferaperdieron alrededor del 70% de su superficie desde la década de los noventa hasta los años previos a la última regeneración. Según ese estudio, tras la ampliación portuaria de 2012, desapareció aproximadamente la mitad de la superficie de playa en apenas diez años.

La arena vertida en 2023 consiguió ampliar temporalmente la anchura del arenal. Según el Ministerio, se ganaron entre 40 y 70 metros de playa y se reforzó el sistema dunar mediante vegetación, captadores de arena y nuevas talanqueras.

La aparición de este nuevo escalón evidencia, no obstante, que el litoral continúa sometido a una fuerte dinámica erosiva.

¿Quién debe pagar la factura?

Los expertos de la Universitat de València han defendido que la Autoridad Portuaria debería participar en los costes de restauración y mantenimiento, al considerar que las instalaciones portuarias han interrumpido el transporte natural de sedimentos.

Hasta ahora, buena parte de la reparación se ha pagado mediante recursos públicos y fondos europeos.

Riesgo para la Albufera

La pérdida de arena no constituye únicamente un problema turístico o paisajístico. La Garrofera forma parte de la restinga litoral que protege el Parque Natural de l'Albufera. El retroceso de las playas y de las dunas reduce la defensa natural frente a temporales, inundaciones y la entrada de agua salada.

El propio proyecto estatal advierte de que la regresión amenaza los ecosistemas litorales y el sistema agrícola del marjal por el creciente riesgo de salinización.

Un informe elaborado por la Universitat Politècnica de València para el Ayuntamiento ya documentó la pérdida de más de 300.000 metros cúbicos de arena en las playas de la ciudad entre 2015 y 2020. El estudio concluía que los procesos naturales apenas conseguían devolver una pequeña parte del material arrastrado por los temporales y señalaba la fragilidad del litoral situado al sur del puerto.

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