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El pleno del Ayuntamiento de Valencia ha debatido este martes 30 de junio la suspensión de las medidas restrictivas incluidas en la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS) de Russafa, aprobadas por PP y VOX el pasado 29 de abril. Según ha manifestado la Coordinadora de Ocio y Hostelería de los Barrios de Valencia durante su intervención, el rechazo al recorte de horarios de los locales de ocio del barrio cuenta con el respaldo de sus propios vecinos.
Respaldo vecinal en el periodo de alegaciones
El colectivo ha destacado el apoyo social que ha suscitado el debate sobre la ZAS durante el periodo de alegaciones abierto por el Ayuntamiento el último mes, a raíz del recurso de reposición interpuesto por la Asociación Empresarial de Discotecas de Valencia. Según la Coordinadora, se han presentado un total de 278 alegaciones a la petición de modificación de las medidas aprobadas, de las cuales 120 —procedentes de los propios residentes— se oponen al recorte de horario de las discotecas.
El ruido del ocio, "chivo expiatorio" según el colectivo
La Coordinadora ha señalado que este nuevo proceso de exposición pública, junto con la votación en el pleno, debería servir para abordar en profundidad la problemática de la contaminación acústica en Valencia. Según el colectivo, los principales focos emisores de ruido son el tráfico, las obras, el aeropuerto y las infraestructuras de transporte, tanto de día como de noche, que afectan a un 60% de la población, frente al ruido asociado al ocio, que según sus datos afecta solo a un 5%.
Pese a ello, ha afirmado la Coordinadora, el ocio nocturno ha sido "el chivo expiatorio" y una "cortina de humo" que ha evitado un abordaje riguroso y global del problema del ruido en las ciudades. El colectivo ha valorado como una oportunidad que el Consistorio haya reabierto el plazo de alegaciones para que todas las entidades y ciudadanos puedan pronunciarse sobre la revisión de las medidas de la ZAS.
Petición de un nuevo modelo de medición
La Coordinadora ha insistido en la necesidad de actualizar los estándares y criterios de medición del ruido ambiental para contar con una normativa aplicable "frente al caos actual". Como ejemplos de lo que ha calificado de "huida hacia adelante" y "uso arbitrario de la excepcionalidad", el colectivo ha citado la prohibición de festivales en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la excepcionalidad aplicada a las verbenas falleras de San Juan, la aplicación de asfaltados fonoabsorbentes en la Gran Vía tras 35 años, la propia ZAS de Russafa y las medidas anunciadas para el entorno de Blasco Ibáñez.
Según ha advertido el portavoz del colectivo, la falta de un plan integral contra el ruido radicaliza las posturas y provoca la confrontación entre colectivos sociales, económicos y vecinales, algo que —ha subrayado— no refleja la realidad de Russafa, un barrio en el que prevalecen el consenso, el diálogo y la colaboración.
Por todo ello, la Coordinadora ha pedido a los partidos políticos que voten a favor de mantener en suspenso las medidas de la ZAS mientras se resuelve el recurso de reposición presentado por la Asociación Empresarial de Discotecas, con el objetivo de evitar efectos irreversibles sobre los negocios, revisar los criterios de medición y garantizar tanto la seguridad jurídica de las empresas como la convivencia vecinal.