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La playa de Valencia volvió a llenarse de simbolismo, ilusión y buenos deseos durante la celebración de la tradicional noche de San Juan, una cita que desde hace más de dos décadas organiza María Selva en su casita del Paseo Marítimo.
La convocatoria reunió este año a numerosas personas que quisieron compartir una velada marcada por la convivencia, la espiritualidad y el contacto con los elementos de la naturaleza. La celebración comenzó con una cena de sobaquillo en un ambiente familiar y festivo, antes de dar paso a uno de los momentos más esperados de la noche: el ritual de San Juan.
Vestidos de blanco, los asistentes participaron en una ceremonia en la que se invocó la fuerza del Agua, la Tierra, el Aire, el Fuego y el Espíritu, acompañando el acto con deseos, reflexiones y mensajes de esperanza para el nuevo ciclo que simboliza esta noche tan especial.
Como parte de la tradición, muchos participantes llevaron flores y frutas para realizar una ofrenda al mar, mientras que otros aprovecharon la ocasión para recoger agua del pozo, un elemento que, según la creencia popular, queda cargado de energía durante esta fecha señalada.
María Selva, impulsora de esta iniciativa desde hace más de veinte años, recibió el agradecimiento y el cariño de los asistentes por mantener viva una tradición que, con el paso del tiempo, ha logrado reunir a cada vez más personas en torno a los valores de la amistad, la unión y la esperanza.
La celebración concluyó junto al Mediterráneo, en una noche marcada por la emoción, la magia y el deseo compartido de que los sueños y propósitos expresados durante el ritual acompañen a los participantes durante el próximo año.