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El puerto comercial de Valencia: un paseo cifrado

Más allá de la Marina comienza un mundo al que casi nadie accede y que explica buena parte de la riqueza valenciana

Héctor González
La Marina del puerto de Valencia.
La Marina del puerto de Valencia. // Héctor González

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La Marina, con su pérgola, los restaurantes, el auditorio…, los antiguos tinglados, el espacio de cruceros… constituyen una parte, la más transitada por el público, del extenso puerto de Valencia. No obstante, ni mucho menos configuran aquella que le dota de más fuerza y lo convierte en el primero de España. 

Esta pujanza se debe a su función comercial, la centrada en la entrada y salida de contenedores, que también da para un paseo curioseando Valencia, aunque más limitado, en lo que a andar se refiere, por las medidas de seguridad. El principal tramo se atraviesa en el interior de un vehículo.

 A este respecto, la Autoridad Portuaria organiza visitas guiadas gratuitas, previa inscripción, que lleva a cabo en la mañana de los sábados, cuando los 6200 camiones diarios que recorren el recinto se reducen a bastantes menos.

“El 90% de lo que consumimos se transporta en barco”, señala, a modo de aperitivo de la visita, José Martín Robles, el técnico de la Autoridad Portuaria que ejerce de cicerone y que guía al grupo que transita frente a los tinglados y penetra -en autobús precedido por coche de la policía portuaria- en la zona comercial y restringida a sus trabajadores. 

“En 1951 se determinó que cuatro kilómetros de playa pasaran a titularidad del Puerto, que es artificial, ya que se ha ido construyendo poco a poco porque no existía de manera natural”, continúa apuntando mientras se supera el inmueble de Capitanía Marítima, encargada del control y ordenación del tráfico marítimo y de la lucha y persecución frente a la contaminación en el mar.

Principales navieras.
Principales navieras. - H. G.

Primer puerto de España

Las cifras granizan sobre el recorrido. 43 millones en beneficios el año pasado en el puerto de Valencia de los 300 del sistema portuario nacional; 5 670 000 contenedores en el ejercicio pretérito, una cantidad que sobrepasa con creces la de Algeciras y Barcelona, los siguientes recintos españoles en volumen de mercancías. Cuarto puerto europeo -el valenciano- únicamente por detrás de los de Rotterdam, Amberes y Hamburgo, y número 40 a escala mundial. Embarcaciones ancladas con una capacidad de transporte de 20 000 contenedores…

Datos sin parar para calibrar la dimensión de unas instalaciones que comienzan en el Grao y se extienden hasta Nazaret, de donde precisamente detrajo parte de la antigua playa e incluso la rebajó notablemente en profundidad para que pudieran entrar barcos de la envergadura necesaria para adentrarse con cargas tan descomunales de contenedores.

HMM, CMA, MSC, Cosco… los nombres de las principales navieras internacionales rotulan los barcos que pueden contemplarse en el espigón de la parada que sí que permite el recorrido. Junto a ellas, o contrastando con su tamaño y con ese rango cosmopolita que otorgan a la urbe, flota y se desliza una batea de cultivo de clóchinas. 

Clochinera frente a grandes barcos.
Clochinera frente a grandes barcos. - H. G.

Clóchinas y contenedores

Con su sola presencia -y el sonido que genera- reivindica este sabroso molusco propio de la costa valenciana y al que el aumento de la temperatura del agua aminora en ejemplares. A modo de contrapartida en la lontananza puede apreciarse otra batea de novedosas ostras autóctonas.

Dos millones de metros cuadrados en la llamada Terminal Sur, la ampliación que se llevó a cabo entre 2008 y 2012 y ahora está pendiente de la Terminal Norte, el primer puerto de Europa con hidrógeno, las 400 cámaras de vigilancia para supervisar las instalaciones, la ubicación estratégica de contenedores azules repletos de material para sofocar incendios, las seis ciclópeas grúas que descargan al unísono un barco de 20 000 contenedores…

Terminal de descarga.
Terminal de descarga. - H. G.

La información y los detalles a captar en una panorámica visual acelerada se acumulan en la enorme porción comercial del puerto de Valencia, del que dependen -continuamos en la visita con los datos que reafirman su relevancia- 50 000 puestos de trabajo, de manera directa o indirecta (el 3% del empleo de la Comunitat Valenciana, tal como apostilla Martín Robles).

Por si no bastara la explicación, un amplio panel rebosa de más cifras, en este caso relativas a la nueva Terminal Norte. 1021 millones de presupuesto, 5000 empleos directos e indirectos… y un plazo de conclusión todavía por definir…

Todavía sumidos en la nube de información cuantificada que permite dar fe de la magnitud del puerto de Valencia, toca retornar a la base, al llamado Edificio del Reloj, el que evoca la Valencia estival y recreativa, el que traduce a la práctica, en ocio, lo que las cifras comerciales, las del negocio, permiten llevar a cabo. 

Grúas descargando un barco.
Grúas descargando un barco. - H. G.

El Edificio del Reloj

Su estilo modernista de construcción habitacional, destinado a alojar a familias de los albores del siglo XX que buscaban disfrutar del buen tiempo que caracteriza la ciudad, contrasta con los lineales de contenedores, un objeto de transporte, por cierto, por el que el puerto de Valencia apostó décadas atrás. Y que, también como añadido, ahora está proliferando a modo de materia prima para crear viviendas.

Antes de llegar observamos otra parte del recinto portuario que se queda a camino de la histórica (tinglados y Edificio del Reloj) y la de las terminales de carga y descarga. Se trata de la que alojaba los antiguos Astilleros de Levante, el lugar donde eran gestadas las nuevas embarcaciones. Unas naves de ladrillos semiderruidas preservan el recuerdo de aquel tiempo. 

El objetivo de la Autoridad Portuaria consiste en que no se alargue mucho esa presencia que choca con la vanguardia de gran parte del recinto y que confirma que a toda innovación le llega la decrepitud. Será reconstruida, manteniendo la estructura, para mostrar la evolución del puerto de Valencia.

Panorámica del puerto de Valencia.
Panorámica del puerto de Valencia. - H. G.

Se acabaron el autobús y las limitaciones andarinas. Llega el momento de estirar las piernas y abrir los sentidos sin tener que estar pendiente de captar cifras, de contemplar y respirar el puerto más allá de su poderío comercial. De pasear por la vertiente que siempre se halla abierta al público y con la que solemos vincular su encanto actual: la Marina. 

Realmente esta porción, la destinada al ocio, puede ejercer de puerta de la segunda. Cada día recorren la Marina miles de personas, sobre todo los fines de semanas; no obstante, pocas se adentran, en visita guiada o, principalmente, por el hecho de tener allí su lugar de trabajo, en las terminales de carga y descarga. Si lo hicieran captarían la magnitud del puerto y su otra cara, más amplia y determinante: la comercial. La que ha focalizado este singular Curioseando Valencia más cifrado de lo habitual.

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Héctor González
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