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Salamies Nascí: el judío valenciano en cuya casa se invocaba al diablo

Un expediente medieval del siglo XIV vincula a un judío de Valencia con acusaciones de envenenamiento, hechicería y una excavación en busca de un tesoro por orden del rey

Ángel Beitia
Ilustración de la búsqueda del tesoro en casa de Salamies Nascí, en la Valencia del siglo XIV.
Ilustración de la búsqueda del tesoro en casa de Salamies Nascí, en la Valencia del siglo XIV.

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En la Valencia del siglo XIV, un hombre llamado Salamies Nascí quedó atrapado en una investigación que mezclaba acusaciones de envenenamiento, hechicería e invocación de demonios. Lo extraordinario del caso es que, años después, el propio rey reconoció que había ordenado buscar un tesoro escondido en la casa del judío.

Un documento fechado el 24 de abril de 1381 recoge la orden de Pedro IV a Aznar Pardo de la Casta, baile general del reino de Valencia, para que investigue las denuncias contra Salamies, identificado como judío de la ciudad. El escrito le atribuye delitos graves: afirma que habría administrado pócimas venenosas a varias personas y lo califica de hechicero e invocador de demonios. El monarca dispone que se examine el asunto con ayuda de un jurista imparcial, un escribano y el procurador fiscal. Si se demuestra su culpabilidad, deberá recibir un castigo ejemplar.

Pero se trata de una acusación y no de una sentencia que pruebe los hechos. Tampoco conocemos el desenlace judicial ni qué ocurrió con Salamies después.

La segunda pieza documental, fechada el 7 de septiembre de 1384, añade un elemento inesperado. Pedro IV responde al obispo de Valencia, Jaume de Prades, acerca de un proceso abierto contra varios cristianos. Según la carta, estos hombres habían realizado invocaciones al diablo, sahumerios, fumigaciones y adoraciones durante la excavación emprendida para encontrar un tesoro oculto en la vivienda de un judío llamado Salamies. La búsqueda, precisa el monarca, se había iniciado por orden suya.

Ese detalle cambia la perspectiva. La casa de Salamies no aparece únicamente como escenario de unas supuestas prácticas mágicas: fue también el lugar donde se excavó buscando un tesoro por mandato real. No sabemos qué esperaban encontrar, quién informó de su existencia ni si apareció algo. Sí sabemos que la búsqueda terminó implicando a personas acusadas de recurrir a ceremonias demoníacas.

El rey asegura al obispo que no pretende entorpecer el procedimiento eclesiástico y le anima, junto al inquisidor, a castigar a los culpables. En 1381 la Corona había impulsado la investigación contra Salamies; tres años después, el proceso mencionado se dirigía contra cristianos que habían participado en las invocaciones durante la búsqueda del tesoro.

¿Quién era realmente Salamies Nascí? Los documentos apenas permiten reconstruir su vida. No explican si ejercía como curandero, si tenía fama de conocer prácticas mágicas o si las acusaciones respondían a rivalidades y temores de su entorno. Tampoco demuestran que invocara demonios. Dejan ver, sin embargo, una sociedad en la que la búsqueda de tesoros, la magia y la justicia podían cruzarse en una misma casa.

Más de seis siglos después, el episodio conserva su fuerza porque no procede de una leyenda oral, sino de órdenes reales que describen una investigación, una excavación y unas invocaciones demoníacas. El misterio permanece en lo que los documentos no cuentan: qué tesoro buscaban y qué papel desempeñó Salamies.

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