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Valencia ya tiene sobre la mesa la propuesta que marcará el futuro de uno de los mayores proyectos urbanísticos de las próximas décadas. El futuro Paseo García Lorca, que ocupará el espacio liberado por el soterramiento de las vías ferroviarias en la entrada sur de la ciudad, destinará el 88% de su superficie a espacios peatonales, zonas verdes y movilidad ciclista, mientras que únicamente el 12% quedará reservado para el tráfico rodado y el transporte público.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha presentado este jueves la planta viaria del nuevo paseo, un documento que define cómo se organizará la movilidad en este gran corredor urbano llamado a conectar barrios históricamente separados por las vías del tren.
Según ha explicado la primera edil, el proyecto pretende convertirse en una gran arteria verde capaz de unir zonas como La Raiosa, Malilla y Favara con el centro de la ciudad, mejorando la permeabilidad urbana y generando nuevos espacios para la convivencia.
Una nueva puerta de entrada a la ciudad
La actuación cobrará especial relevancia teniendo en cuenta el crecimiento previsto en el entorno. Los estudios municipales contemplan la construcción de unas 8.300 viviendas en el ámbito de influencia del proyecto, lo que supondrá la llegada de alrededor de 16.000 nuevos residentes.
Este incremento poblacional provocará también un aumento de la movilidad. Los técnicos calculan que la zona absorberá más de 20.000 desplazamientos adicionales en vehículo respecto a la situación actual, incluso considerando una mayor utilización del transporte público y la bicicleta.
Ante este escenario, el Ayuntamiento encargó un estudio de movilidad que ha analizado hasta 26 alternativas distintas para determinar la configuración más adecuada del futuro paseo.
Dirección única y prioridad para el transporte público
La solución finalmente elegida contempla que el Paseo García Lorca funcione en sentido único hacia el sur, con dos carriles para vehículos privados y un tercero reservado al transporte público.
Además, dispondrá de un carril bici bidireccional y eliminará las plazas de aparcamiento en superficie para reducir el tráfico asociado a la búsqueda de estacionamiento. Como alternativa, se prevé la construcción de un aparcamiento en altura con cerca de 500 plazas.
Por su parte, la calle San Vicente pasará a funcionar en sentido único hacia el norte, con una configuración similar: dos carriles para tráfico privado, uno para autobuses y el carril bici ya existente.
El proyecto también contempla tres nuevas conexiones transversales para facilitar la comunicación entre ambos lados del paseo y coser urbanísticamente los barrios afectados.
El Corredor Verde, descartado por riesgo de colapso
Uno de los aspectos más destacados del estudio es el descarte de la propuesta conocida como Corredor Verde, planteada durante el anterior mandato municipal.
Según las simulaciones realizadas, esta alternativa concentraría gran parte del tráfico en vías como San Vicente y la Carrera de Malilla, provocando importantes problemas de circulación.
Los técnicos concluyen que, en hora punta, alrededor de 3.500 vehículos podrían necesitar más de una hora para recorrer la calle San Vicente, generando una situación de congestión severa que afectaría también a otros ejes estratégicos como Giorgeta, Fernando Abril Martorell o Ausiàs March.
Menos tráfico y más espacio para las personas
El Ayuntamiento sostiene que la propuesta seleccionada permitirá reducir significativamente la presión circulatoria sobre las principales vías del entorno.
Las previsiones apuntan a una disminución del 41% del tráfico en San Vicente, un 36% en la Carrera de Malilla y un 10% en la avenida Ausiàs March respecto a la alternativa del Corredor Verde.
Además, el diseño facilitará una gestión semafórica más eficiente y ampliará los tiempos de paso para peatones.
Para el gobierno municipal, el futuro Paseo García Lorca representa mucho más que una transformación viaria. Se trata de una intervención llamada a cerrar una histórica fractura urbana y a convertir el antiguo corredor ferroviario en uno de los grandes espacios públicos de la Valencia del siglo XXI.