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Los contaminantes orgánicos que movilizó la dana en Valencia suponen un “elevado riesgo” para el medioambiente, pero no representan un peligro tóxico directo para la salud humana, según concluye un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea-CSIC).
El trabajo, enmarcado en el Grupo de Asesoramiento Científico-Técnico para Emergencias (Gade-CSIC), ha analizado 13 muestras de lodos y 16 de polvo recogidas en noviembre de 2024 en las zonas más afectadas, tras retirarse parte de las 800.000 toneladas de barro generadas por las riadas.
Pesticidas prohibidos desde hace décadas
La investigación ha evaluado cuatro familias de contaminantes orgánicos procedentes de fuentes agrícolas, urbanas e industriales. Los análisis detectan concentraciones de hasta 9 microgramos por gramo (µg/g) en los lodos de zonas muy impactadas como Paiporta.
“Uno de los resultados que más nos llamó la atención fue detectar pesticidas prohibidos desde hace décadas, como el DDT y el lindano”, declara la investigadora y autora principal del estudio, Ethel Eljarrat. Según explica, esto implica que las inundaciones removieron “capas profundas del subsuelo que habían mantenido estos pesticidas cubiertos o inactivos durante años”.
Un riesgo más de 500 veces superior al seguro
En las muestras de barro, el riesgo toxicológico para el medioambiente superó en más de 500 veces los umbrales de seguridad ecológica. La causa son, “principalmente”, los niveles de pesticidas como la cipermetrina, el heptacloro epóxido y el lindano, y de plastificantes como el di(2-etilhexil) ftalato (DEHP), explica la primera autora del trabajo, Maria Vittoria Barbieri.
El polvo del barro seco, sin peligro añadido
Por el contrario, el análisis del polvo generado al secarse el barro revela que, aunque la carga alcanza los 39 µg/g, los niveles son comparables a los de ambientes interiores habituales. Por ello, la exposición por inhalación “no supuso un peligro tóxico añadido para la salud de las personas o los equipos de limpieza”, concluyen las investigadoras.
Mirada puesta en l’Albufera
Tras estos resultados, el organismo evalúa el impacto a medio y largo plazo en ecosistemas sensibles como el Parque Natural de l’Albufera. Según Eljarrat, este escenario resalta la necesidad de contar con “estrategias integradas de monitoreo ambiental y gestión de riesgos posteriores a los desastres”.