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La Diputació de València, a través de la delegación de Memoria Democrática, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para localizar a los familiares de once personas represaliadas de la Guerra Civil, cuyos restos fueron inhumados en Bétera (Valencia) y en Barcelona.
La vicepresidenta de la corporación provincial, Natàlia Enguix, responsable de Memoria, atiende así la petición de ayuda de la asociación Per la Nova República y del Ayuntamiento barcelonés de Sant Pere de Ribes, según ha informado la institución en una nota de prensa.
Diez valencianos en Bétera y un soldado en Barcelona
Según la asociación, los restos de diez valencianos que murieron en el campo de concentración de Portacoeli (Serra)están inhumados en el cementerio de Bétera. Por su parte, el consistorio catalán advierte de que los restos del soldado valenciano Alfredo Lloret se hallan en su cementerio.
La vicepresidenta Enguix ha destacado la importancia de localizar a los familiares de estas personas represaliadas para poner en marcha el proceso de recuperación e identificación de los restos, que, de llegar a producirse, permitiría su entrega a las familias. "Sin la aparición de parientes que puedan participar en la identificación genética es imposible que el proceso fructifique", ha señalado, subrayando la importancia de estas "campañas reparadoras" impulsadas por ayuntamientos y asociaciones.
"Más de un millón de euros anual" en memoria histórica
"Nosotros tenemos muy clara nuestra intención de participar y ayudar a los familiares de las víctimas siempre que sea posible, como demuestra la inversión que hacemos en memoria histórica, con más de un millón de euros anual", ha manifestado Enguix.
La solicitud que llega desde la asociación Per la Nova República y el ayuntamiento catalán busca difundir la identidad de las personas represaliadas cuyos restos se han localizado o están en proceso de localización, con el objetivo de que puedan aparecer familiares que contribuyan a su identificación. "La memoria no son solo las campañas de exhumación. Es el esfuerzo de toda una sociedad por rescatar la verdad histórica y reconocer los derechos humanos", ha considerado la vicepresidenta.
62 republicanos murieron en el campo de Portacoeli
Según ha explicado la presidenta de la asociación Per la Nova República, María José Meseguer, se ha dirigido a la Diputación para informar del proceso de localización de 62 republicanos que murieron en el campo de concentración de Portacoeli, en Serra, y que fueron inhumados en la fosa común del cementerio de Bétera. Entre ellos se encuentran los diez valencianos, de entre 24 y 51 años, cuyos restos podrían recuperarse e identificarse en caso de aparecer parientes.
El listado de represaliados valencianos inhumados en Bétera lo componen Juan Bautista Ibáñez Santamaría, del Cabanyal; José Martínez Montell, de La Llosa de Ranes; Salvador Castellblanch Badia, de Estivella; José Fort Tortajada, de Massamagrell; Remigio Soler Juliá, de Bèlgida; Evaristo Chafes González, de Bolbaite; José María Moreno García, de Museros; Juan José Sancho Badía, de Quartell; y los alicantinos Tomás Albert Sort y Vicente Fornés Ribes, de Jávea y Pedreguer respectivamente. Todos ellos fallecieron entre abril de 1940 y abril de 1941.
Un soldado hallado gracias a un grafiti de 1937
La undécima víctima es el soldado valenciano Alfredo Lloret Soler, cuyos restos fueron inhumados junto a los de otros dieciocho soldados en el cementerio barcelonés de Sant Pere de Ribes. Alfredo murió a causa de una infección a los 19 años de edad, en el Hospital de Carabineros de Mas Solers, al igual que el resto de víctimas identificadas por el consistorio catalán y la asociación de Familiares de Víctimas del Frente de Levante.
Los impulsores de la iniciativa en tierras catalanas desconocen el pueblo del que es originario el soldado valenciano, que operó en el 3 BM, en la sección de Transmisiones, y falleció el 19 de agosto de 1938.
El punto de partida del proyecto se encuentra en la arqueóloga Irene Estévez, que vio un grafiti en el edificio del antiguo hospital de Sant Pere de Ribes y le llamó la atención la leyenda "1937". Pensó de inmediato en la Guerra Civil y consultó a historiadores locales hasta averiguar que el hospital se usó durante la contienda y que en el archivo municipal se encontraban las actas de defunción de 19 soldados, en fechas que coincidían con las batallas del Ebro y del Segre.