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La DO Chufa de Valencia alerta del aumento de producto importado que imita la estética local en los supermercados

El Consejo Regulador advierte de que el consumidor no puede distinguir el origen en los lineales y defiende su sello como la única garantía verificable de calidad

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Rueda de prensa ofrecida por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Chufa de Valencia.
Rueda de prensa ofrecida por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Chufa de Valencia. // EPDA

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El éxito global de la chufa, consolidada en los últimos años en el mercado internacional bajo la etiqueta de "superalimento", se ha convertido en un arma de doble filo para los productores locales. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO) Chufa de Valencia ha lanzado una advertencia contundente a los consumidores ante la creciente entrada de producto importado desde otros países, el cual compite directamente en los supermercados utilizando envases y estéticas casi idénticas a las del producto autóctono.

El problema, según denuncia formalmente la DO, radica en el sector de la horchata líquida y envasada. En la actualidad, dos envases en el lineal pueden parecer exactamente iguales sin que se aclare obligatoriamente la procedencia de la materia prima en el envoltorio principal. Ante esta falta de transparencia, el Consejo Regulador recuerda que no basta con que la bebida se manufacture en la autonomía: solo el sello oficial de la DO garantiza que la chufa se ha cultivado realmente en la huerta valenciana.

El blindaje de las reglas estrictas frente al producto foráneo

La diferencia entre la chufa local y la importada no es solo una cuestión de kilómetros, sino de composición química. Para poder luce la etiqueta de la DO, el tubérculo valenciano es sometido a estrictos controles de calidad que exigen unos mínimos nutricionales muy específicos: un contenido de azúcares igual o superior al 11%, grasas por encima del 25%, proteínas mínimas del 6,5%, así como al menos un 25% de almidón y un 5% de fibra bruta.

El tejido productivo protegido cuenta con una estructura totalmente trazable y hermética. Abarca un total de 339 hectáreas de cultivo restringidas geográficamente a 27 municipios de la provincia (con Alboraya, Almàssera o Meliana a la cabeza). Detrás de ese sello oficial operan 240 agricultores integrados, 3 lavaderos, 24 empresas comercializadoras y 48 firmas elaboradoras de horchata (divididas en 4 grandes plantas industriales y 44 obradores artesanales).

Crisis de relevo generacional y presión en los supermercados

Pese a que el mercado absorbe actualmente el 100% de los 5,15 millones de kilos de chufa fresca recolectada en la última campaña, la DO Chufa de Valencia advierte de que el sector arrastra problemas estructurales graves. La alarmante falta de relevo generacional entre los agricultores, la baja productividad de la tierra y la expansión de plagas y especies foráneas están provocando una pérdida progresiva de la superficie cultivada en la comarca.

Ante este escenario de vulnerabilidad, el presidente del Consejo Regulador, Francesc de Borja Espinosa Bayarri, ha sido tajante al desmontar el mito de las ofertas comerciales: "El precio no dice nada sobre el origen ni la calidad de la chufa. Solo el sello de la DO garantiza, de forma verificable, que ese producto se ha cultivado en zona amparada y cumple unos parámetros de composición exigentes"

Por su parte, el vicepresidente de la entidad, Antonio Gimeno Juliá, ha querido exigir corresponsabilidad a los ciudadanos en el momento de la compra: "Detrás de cada sello hay 240 agricultores, decenas de comercializadoras y elaboradores. No es solo una etiqueta, es el resultado de un trabajo colectivo que merece ser reconocido y protegido".

Exigencias directas a las grandes superficies

La organización no ha dirigido sus reproches únicamente al cliente final, sino que ha apuntado de forma directa hacia la gran distribución. Desde la DO se ha reclamado un papel activo a supermercados y grandes superficies comerciales, exigiéndoles que ordenen y presenten su oferta de manera clara y veraz.

La meta es que el consumidor medio pueda discernir a simple vista, y sin ambigüedades interpretativas, qué marcas se abastecen de los campos locales y cuáles operan con importaciones a bajo coste. El equipo técnico de la DO ha concluido recordando que la normativa vigente permite monitorizar toda la trazabilidad del producto desde la semilla hasta el vaso de horchata, por lo que la pelota queda ahora en el tejado de las cadenas de supermercados.

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