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Eva Sanz (PSPV-PSOE) ostenta la alcaldía de Benetússer desde 2015. Es su segunda etapa debido a que ya fue alcaldesa entre 2006 y 2011. El municipio, de apenas un kilómetro cuadrado, ha visto cómo su realidad cambiaba por completo tras la dana del 29 de octubre de 2024. Ahora, inmersos en pleno proceso de reconstrucción y a las puertas de las fiestas patronales, Sanz recibe en su despacho a El Periódico de Aquí para analizar la situación política, urbanística y social de su localidad.
P. ¿En qué punto exacto se encuentra la reconstrucción de Benetússer y qué prioridades se han fijado a corto plazo?
R. Sería correcto decir que estamos todavía al principio de la reconstrucción, realmente. Cualquier actuación que queremos acometer requiere una memoria que debe aprobar el Ministerio, un trámite que cuesta un mes o mes y medio, y luego otro tanto para recibir el visto bueno. Una vez superado ese paso, lo siguiente es redactar el proyecto con equipos multidisciplinares —arquitectos, ingenieros, geólogos—, lo que lleva una media de entre cuatro y ocho meses. Y a partir de ahí, la obra. Estoy satisfecha porque tenemos prácticamente el 90% de las memorias presentadas y aprobadas; nos quedan apenas cinco por registrar para alcanzar el 100% del capital asumido por el Ministerio. Lo que ya ha empezado en obra pura y dura es la infraestructura deportiva para dar respuesta a los clubes, y lo próximo serán las calles y plazas, que para mí son prioritarias frente a los edificios.
P. ¿Cuál es la situación del alcantarillado y el aparcamiento actualmente en el municipio?
R. El alcantarillado está bastante bien para lo que sufrió el municipio en sí. Es verdad que realizamos actuaciones de emergencia permanentes; cada dos o tres días tenemos una cuba de servicio filtrando agua para mantener la red. Hay algunas zonas donde el barro está colmatado, pero las tuberías funcionan, otras están completamente limpias y algunas sí que habrá que sustituirlas. Por eso urge que las obras de la vía pública empiecen cuanto antes. Si no pasa nada, la idea es que en septiembre, a la vuelta del verano, arranquemos ya en una de las zonas principales, que es la Avenida Alfafar. Primero entrará Aguas de Valencia para renovar el ciclo integral del agua y el alcantarillado, y después se procederá a la reposición del pavimento.
P. ¿Cuál es el estado de las instalaciones deportivas y qué previsión hay con la piscina municipal?
R. Comenzamos las obras en primer lugar por el campo de fútbol, que está prácticamente acabado a falta de instalar la megafonía y el marcador. Después seguimos con el pabellón cubierto, que contará con unas instalaciones completamente nuevas con parqué de madera de haya, con el objetivo de que en octubre los clubes de baloncesto y balonmano puedan volver a utilizarlo y recuperar la normalidad. En paralelo, iniciamos las actuaciones en el complejo de piscinas (la exterior, las interiores y el gimnasio). El vaso de la piscina de verano estaba bastante bien y no presentaba fugas, pero el gran problema ha sido el sistema de depuración y cloro en el subterráneo, que quedó totalmente destruido. Intentamos hasta el último momento buscar una alternativa temporal con un tráiler depurador para poder abrir este verano, pero es inviable porque es una maquinaria muy específica que debe hacerse a medida. Por tanto, la piscina exterior no podrá abrir esta temporada. El objetivo es que todo el centro y las piscinas estén funcionando al 100% en febrero de 2027. Para este verano nos hemos tenido que reinventar: mantendremos un autobús a la playa los viernes y sábados de julio y agosto, estamos cerrando convenios con otras piscinas para trasladar a los vecinos los martes y jueves en un autobús de 50 plazas, y organizaremos actividades acuáticas con hinchables en las plazas durante junio, julio y agosto para paliar la falta de piscina.

P. ¿Cuánto tiempo estiman que tardará Benetússer en estar recuperada por completo?
R. Hace tiempo que cuando me hacían esta pregunta hablaba de seis o siete años, pero ahora no sé si serán siete u ocho. ¿Por qué? Pues porque cuando empecemos en septiembre con la avenida Alfafar realizaremos esa zona, pero luego hay que seguir por la carretera, por Navarro Soler... Al final, no se puede levantar todo el pueblo al mismo tiempo. La gente no tendría dónde dejar el vehículo, el acceso a sus casas sería muy molesto y tenemos que ir por fases: actuar en una zona, dejar descansar un poco el entorno y empezar otra obra en otro sector. Algunas obras tienen plazos de ejecución de 9, 11 o 12 meses, siempre surgen retrasos y en el subsuelo a veces aparecen imprevistos con los que no contabas. Pero tengo claro que de siete u ocho años de trabajos no nos los quita nadie.
P. Ante las molestias que generan unas obras de esta duración, ¿cómo percibe la reacción y la paciencia de los vecinos?
R. Hay de todo. Yo creo que la gente, cuando se le explican las cosas, lo entiende. Sí que es verdad que el vecino que tiene la zanja frente a su puerta suele quejarse de que los trabajos van lentos, pero cuando les detallas que ha surgido un imprevisto u otro, lo van asimilando y se arman de paciencia. Las obras públicas son exactamente igual que cuando entras a reformar la cocina en una casa de segunda mano: no tenías pensado cambiar el cableado, pero resulta que hay que cambiarlo porque la instalación es antigua, luego te sale otro problema en la fontanería y, ya que estás... En fin, que las cosas se alargan un poquito más de lo que nos gustaría.
P. El Ayuntamiento destaca por ser uno de los que más asambleas ciudadanas organiza. Sin embargo, ¿está respondiendo la población a estas convocatorias informativas?
R. Realizamos al menos una reunión vecinal al mes, pero si te soy sincera, no tienen una acogida muy grande. El salón de plenos tiene capacidad para 100 personas y a muchas de estas citas apenas asistimos 10 o 20 personas. Por eso, lo que estamos haciendo es subir todos los vídeos con las explicaciones técnicas a la página web específica que hemos creado para la reconstrucción y recuperación. Recuerdo que cuando explicamos las obras de Camí Nou apenas vinieron cinco vecinos afectados, pero el vídeo está ahí para cualquiera. De cara a septiembre, estamos planteando un cambio de estrategia: trasladar estas reuniones directamente al espacio público. Si vamos a empezar las obras en la avenida Alfafar, montaremos allí mismo la “paraeta” para explicárselo a los vecinos en su propia calle, a ver si así logramos más afluencia, preguntas y propuestas.
P. Usted gobierna el municipio de forma continuada desde 2015. ¿Cómo ha evolucionado Benetússer en esta última década?
R. Ha cambiado notablemente en volumen de población. Hemos pasado de tener unos 14.000 habitantes a rozar los 17.000, y todo ello concentrado en el mismo espacio urbano. Evidentemente, eso genera más peticiones, más propuestas y más necesidades pero con los mismos recursos de siempre. También ha cambiado la gestión interna: ahora hay mucha más burocracia en el ayuntamiento y más normativas que, aunque son buenas para controlar la legalidad, hacen que todos los procesos administrativos sean mucho más lentos. Por último, noto que la población demanda cada vez más actividad. Benetússer siempre ha sido un municipio muy participativo y su tejido asociativo ha ido a más: las fallas han crecido, las comparsas de Moros y Cristianos han crecido, las cofradías han crecido... Hay muchas más actividades y cortes de calle que antes.
No tenemos término municipal para crecer; lo que sí tenemos es un parque de más de 300 viviendas vacías y nuestro objetivo es buscar los métodos para conseguir que salgan al mercado”
P. Este notable incremento demográfico choca con la falta de suelo disponible. ¿Cómo planean gestionar el reto de la vivienda?
R. No tenemos término municipal para crecer, es una realidad física, no nos queda suelo. Lo que sí tenemos es un parque de más de 300 viviendas vacías, y uno de nuestros objetivos debe ser buscar los métodos para conseguir que salgan al mercado y se pongan en uso. El problema de la vivienda en Benetússer siempre ha sido que el precio era más elevado que en los municipios de alrededor, pero ahora, tal y como está el mercado de tensionado en toda el área metropolitana de Valencia, estamos prácticamente igualados
P. ¿Cómo se encuentra usted anímicamente?
R. Yo me encuentro bien. Si me hubieras preguntado esto hace un año, te diría que estábamos todos agotados; cualquier alcalde o alcaldesa que haya pasado por una situación así lo está, porque es un no parar. Terminó la fase de emergencia pero ahora estamos con la reconstrucción y las exigencias de los plazos. Sin embargo, dentro de todo este proceso hay una parte que es muy ilusionante. Benetússer no llega a un kilómetro cuadrado; se le dio la vuelta por completo con la inundación, pero ahora estamos volviendo a poner cada cosa en su sitio y, además, mejorándolo. Eso me motiva. Me gustaría seguir al frente del Ayuntamiento porque quiero ver estos proyectos ejecutados: quiero ver los parkings en altura que estamos planificando, la transformación de la Plaza del Ayuntamiento... Diseñar un pueblo con suelos permeables, más vegetación, zonas peatonales y menos vehículos en las calles es un reto muy ilusionante.
P. Por lo tanto, su intención es presentarse a las elecciones locales de 2027.
R. Sí, mi intención es presentarme. Evidentemente, todo lleva unos plazos y cada partido tiene sus normas. El mío aún no ha abierto el proceso oficial, por lo que no puedo darlo por seguro al 100% ya que siempre puede haber primarias, pero mi voluntad es continuar. Creo que los ciudadanos de Benetússer me conocen de sobra, para lo bueno y para lo malo. Mi mayor fortaleza es que sigo siendo exactamente la misma persona. Sigo viviendo aquí, sufrí las inundaciones en primera persona, me tropiezo igual cuando hay un bache en la calle y tengo los mismos problemas cuando voy a tirar la basura o los contenedores están sucios.
P. ¿Cómo le gustaría ver Benetússer en diez años?
R. Me gustaría verlo transformado bajo los criterios con los que ya estamos trabajando en la reconstrucción: un municipio mucho más verde y con una presencia notablemente menor de vehículos en las vías públicas. Esas son las dos premisas principales que todos los técnicos urbanistas, geógrafos y expertos que nos han visitado durante este tiempo han puesto sobre la mesa como ejes del cambio obligatorio. Toda la planificación del Benetússer del futuro irá enfocada en esa dirección.