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Humanidades y STEM: una alianza necesaria
Frente al relevante rol que ejercen en la sociedad la ciencia y la tecnología, esta profesora de Caxton College defiende las materias de humanidades como el complemento ético imprescindible, no sus rivales. “Quienes se dedican a la tecnología no deberían plantearse únicamente ‘¿podemos construir esto?’, sino también cuestiones reflexivas como ‘¿debemos hacerlo?’ y ‘¿qué impacto tendrá?’”, señala. El alumnado a veces las considera asignaturas en las que hay que leer y escribir mucho, y les cuesta ver cómo se pueden relacionar con su futuro profesional. “Las habilidades que los estudiantes adquieren en estas clases son absolutamente esenciales para comprender el mundo en el que vivimos. Y si quieren orientarse hacia la ciencia o cualquier otro campo, siempre les digo lo mismo: no importa la profesión que elijas, porque en cualquiera necesitarás analizar datos, tomar decisiones basadas en evidencias y valorar la credibilidad de grandes cantidades de información”, afirma.
Un auténtico superpoder
Waite asegura que quienes estudian Historia no se conforman con una sola versión, sino que buscan diferentes perspectivas, sopesan argumentos y reflexionan sobre ideas complejas. No se puede comprender ningún conflicto actual, ninguna decisión del gobierno ni ningún avance tecnológico sin entender su pasado, y el análisis crítico que desarrolla el alumnado le da la autonomía intelectual para pensar por sí mismo.
En palabras de Waite, “La Historia es esa asignatura que nos obliga a frenar y a no dejarnos intimidar por la saturación informativa, los algoritmos y las noticias falsas”, afirma. Según la docente, el valor real de la materia reside en enseñar al estudiante a cuestionar las fuentes y a no conformarse con una sola versión de los hechos, desarrollando lo que ella denomina un “auténtico superpoder”.
Hacia otro tipo de evaluación
Waite también pone el foco en la necesidad de reformar los métodos de evaluación actuales, que a menudo se perciben como una barrera para el alumnado. Aunque reconoce el rigor de los exámenes británicos, propone evolucionar hacia modelos más flexibles y creativos, como pruebas orales o el comisariado de exposiciones. “Me encantaría que nuestro alumnado pudiera mantener una conversación profesional con quien les examine sobre fuentes primarias”, explica, subrayando que el objetivo no es crear "enciclopedias andantes", sino ciudadanos capaces de leer entre líneas y salir de su zona de confort.
Con esta defensa de las humanidades, Evelyn Waite posiciona a Caxton College como un referente en la formación de estudiantes que combina el dominio de los datos con las habilidades analíticas necesarias para liderar cualquier campo profesional y garantizar que los cambios del futuro sean para mejor.