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La Policía Nacional ha detenido en la localidad de Torrent a un hombre de 36 años como presunto autor de un delito de malos tratos en el ámbito familiar, tras haber intentado asfixiar y amenazar de muerte a su expareja con un cuchillo en el interior de un domicilio. Según han informado fuentes policiales, el arrestado acumulaba hasta ocho quebrantamientos anteriores de la medida de protección y alejamiento que tenía en vigor sobre la víctima, motivo por el cual la autoridad judicial ha decretado su ingreso inmediato en prisión.
Una llamada vecinal activó la alerta de madrugada
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado mes de junio, cuando la llamada de un vecino alertó de que una mujer estaba pidiendo auxilio desde el interior de una vivienda. A su llegada, los agentes de policía escucharon los gritos de socorro procedentes del inmueble y tuvieron que solicitar la intervención de los bomberos para poder acceder de forma urgente ante el riesgo inminente de la agresión.
Durante la actuación policial, el presunto agresor intentó huir saltando a un patio interior, donde finalmente fue interceptado y arrestado por los agentes. Como consecuencia de la caída sufrida durante la huida, el hombre tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario para ser tratado de diversas lesiones, donde quedó ingresado bajo custodia.
Amenazas de muerte y violencia dentro del domicilio
Una vez que los agentes consiguieron asegurar la casa, localizaron a la víctima. Según la declaración de la mujer, su expareja la había agarrado y amenazado de muerte con un cuchillo, golpeado en la cara y sujetado fuertemente por el cuello. Asimismo, relató que cuando intentó salir al balcón para pedir auxilio a gritos, el agresor la introdujo de nuevo hacia el interior por la fuerza para continuar con la agresión.
La investigación posterior de la Policía Nacional ha permitido acreditar que el acusado se había acercado a la mujer hasta en ocho ocasiones durante el presente año, evidenciando un incumplimiento sistemático y persistente de las medidas de protección judiciales. Una vez finalizadas las diligencias policiales, el juzgado competente ha ordenado su ingreso en prisión.