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Treinta años después de que el nombre de Antonio Anglés quedara asociado para siempre al crimen de las niñas de Alcàsser, uno de sus hermanos ha vuelto a situarse en el foco de la actualidad judicial valenciana.
Se trata de Joaquín Martins, uno de los seis hombres que están siendo juzgados en la Audiencia Provincial de Valencia por un presunto secuestro, agresión y extorsión ocurrido en noviembre de 2021, unos hechos por los que la Fiscalía solicita para él una condena de 27 años de prisión.
La presencia de Martins en el banquillo ha reavivado inevitablemente el interés sobre una familia marcada desde hace décadas por uno de los sucesos más mediáticos y traumáticos de la historia reciente de España.
Un cambio de identidad para alejarse del apellido Anglés
Joaquín Martins decidió hace años modificar su identidad administrativa. El acusado pasó a utilizar como primer apellido el segundo de la familia y dejó atrás el apellido Anglés, una decisión que diversas informaciones vincularon al deseo de alejarse de la enorme carga mediática y social que arrastraba el nombre familiar tras el caso Alcàsser.
Antonio Anglés fue señalado junto a Miguel Ricart como autor de los asesinatos de Miriam, Toñi y Desirée en 1992. Mientras Ricart fue condenado y cumplió años de prisión, Anglés logró huir y continúa desaparecido desde entonces, convirtiéndose en uno de los fugitivos más buscados y conocidos de la historia criminal española.
Una familia bajo el foco mediático
Durante décadas, los distintos miembros de la familia Anglés han convivido con la atención pública derivada de aquel caso. El impacto mediático del crimen trascendió ampliamente el ámbito judicial y marcó la vida de familiares que, sin relación con aquellos hechos, han visto cómo su apellido seguía despertando interés más de tres décadas después.
Ahora, el juicio que se celebra en Valencia ha vuelto a situar a uno de los hermanos de Antonio Anglés en la primera línea informativa.
Acusado de secuestro y agresión
Según sostiene la Fiscalía, Martins formó parte de un grupo de seis personas que presuntamente secuestró a un hombre en Montserrat para trasladarlo posteriormente a una finca de Catarroja, donde habría sido golpeado, amenazado y sometido a diversas agresiones con el objetivo de obtener dinero.
La acusación pública sostiene que la víctima fue finalmente abandonada en una carretera de Paiporta tras sufrir lesiones y amenazas, mientras que los procesados se enfrentan a cargos por secuestro, lesiones, amenazas, robo con violencia, daños y pertenencia a grupo criminal.
El juicio continúa estos días en la Audiencia Provincial de Valencia y será la sala la que determine la participación y responsabilidad de cada uno de los acusados en los hechos investigados.