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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a un hombre a 15 años de cárcel por someter a diferentes prácticas sexuales a dos niños, de 14 y 11 años. La pena se divide en 13 años por un delito continuado de agresión sexual con acceso carnal a menor de 16 años y dos años más por un segundo delito de agresión sexual a menor.
La sentencia, que no es firme, prohíbe al condenado acercarse a menos de 500 metros de las víctimas, sus domicilios o su lugar de trabajo, así como comunicarse con ellas por cualquier medio, durante 14 años en el caso del primer menor y 3 años en el del segundo. El tribunal también le inhabilita para ejercer cualquier profesión u oficio, retribuido o no, que implique contacto directo con menores durante 21 años.
Además, deberá indemnizar a las víctimas con 60.000 y 5.000 euros, respectivamente, por los daños morales sufridos a consecuencia de los hechos.
Una relación de confianza
Los hechos se remontan a febrero de 2022, cuando el condenado, vecino del municipio de Anna y residente junto a su madre y un amigo, acogió en su casa al primero de los menores, un niño de 14 años que había tenido problemas en un colegio en Alemania. El niño se instaló con él con el consentimiento de sus padres para que le ayudara.
Según la sentencia, la relación se sustentó en la confianza del menor hacia el adulto, al que admiraba y consideraba una figura paterna. El condenado aprovechó esta circunstancia para acercarse al niño, que se instaló en varias caravanas cercanas a su casa, y agredirlo sexualmente de forma reiterada, con una periodicidad casi diaria, hasta que los contactos cesaron a lo largo de 2023.
Segunda víctima en 2024
Entre enero y abril de 2024, el hombre entró en contacto con un segundo menor, de 11 años, que pasaba unas vacaciones con su madre en una autocaravana ubicada cerca de su vivienda. Aprovechando la relación de confianza establecida con la familia, propuso al niño acompañarle a una vivienda de Sellent, de la que tenía las llaves.
Una vez allí, le ofreció golosinas y, con ánimo libidinoso, le realizó tocamientos, hasta que la víctima se opuso. El condenado paró en ese momento y advirtió al niño de que, si contaba lo ocurrido a su madre, le pasaría algo malo.