Añadir El Periodico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.
A las puertas del último tramo del mandato, el alcalde de l’Alcúdia de Crespins analiza la evolución del municipio durante estos años, defiende la gestión realizada y explica cuáles son los proyectos que considera prioritarios para los próximos años, además de pronunciarse sobre la polémica del instituto Clara Simó y su futuro político.
—Más allá de las grandes inversiones, ¿qué actuaciones destacaría en espacios y servicios municipales?
—Una de las actuaciones importantes ha sido la limpieza y recuperación de zonas periféricas del municipio, que acumulaban restos, trastos y basura. También hemos puesto al día diferentes locales y edificios municipales. Además, hemos creado nuevas zonas de aparcamiento aprovechando parcelas urbanas sin uso. A través del IBI hemos conseguido habilitar más de 500 plazas de estacionamiento en diferentes puntos del municipio, como junto al Centro de Salud, la estación o la zona del cementerio. Era una necesidad porque l’Alcúdia de Crespins tiene poco más de 5.000 habitantes y necesitaba más espacios para aparcar.
—¿Qué otras obras importantes se han ejecutado durante esta legislatura?
—También hemos actuado en los nacimientos del río Sants, recuperando una zona que estaba cerrada por problemas de seguridad y que ahora vuelve a estar disponible para los vecinos. Además, hemos puesto en marcha el Plan de Inversiones de la Diputación 2023-2027, con una inversión de un millón y medio de euros. Dentro de este plan se han realizado actuaciones como un parque infantil, mejoras en el polígono industrial, actuaciones junto a la Casa de la Música, la licitación de las pistas de tenis o la construcción de nuevos nichos en el cementerio.
—Ha hablado de inversiones y de la gestión municipal. ¿Qué otras actuaciones destacaría de estos años?
—Han sido muchas actuaciones, más de 90 desde diferentes áreas del Ayuntamiento. Una de las más importantes ha sido la situación de la guardería municipal. Cuando llegamos llevaba 30 años sin licitar y tuvimos que revisar toda la situación, realizar mejoras y adaptarla con nuevos elementos de seguridad. Finalmente se licitó y actualmente está funcionando correctamente, con una gestión que está dando buenos resultados. Además, gracias al cheque de la Generalitat para educación infantil, los niños pueden acudir gratuitamente a la guardería.
—¿Qué otros servicios o espacios municipales se han mejorado?
—Hemos licitado el bar del Polideportivo, terminado una pista de pádel que estaba inacabada y puesto en marcha la cocina del local de los jubilados, que llevaba años pendiente. También hemos creado nuevos espacios para los vecinos, como un parque en la residencia, y está previsto construir una pista de fútbol en la zona del Batán y un parque para mayores. Pero una de las actuaciones más importantes ha sido adquirir una parcela junto a la residencia para cederla a la Generalitat y permitir la ampliación del centro residencial y la creación de un centro de día para 50 personas.
—¿Qué actuaciones importantes quedan todavía pendientes?
—Todavía quedan varias actuaciones por ejecutar dentro del plan de inversiones. Entre ellas está la renovación de la entrada del pueblo, la remodelación de la Plaza de la Iglesia, donde se creará una zona más peatonal, y el arreglo de diferentes calles del municipio. También está previsto actuar en el camino de l’Albufera, que permitirá mejorar la conexión con Canals y evitar que algunos vehículos tengan que atravesar el casco urbano. Además, una de las actuaciones que queremos impulsar es la mejora de las piscinas municipales. Son unas instalaciones muy grandes que tienen más de treinta años y necesitan una renovación tanto de la piscina como de los vestuarios para adaptarlos a las necesidades actuales. La inversión ronda el medio millón de euros y es una de las peticiones que trasladaremos a la Diputación.
—En materia de gestión municipal, ¿qué cambios se han impulsado?
—Hemos trabajado para sanear las cuentas del Ayuntamiento. La deuda que existía procedía principalmente de una sentencia por la expropiación de un terreno y hemos establecido un plan de pagos a diez años que permite afrontar esa situación con más tranquilidad. Esto nos ha dado margen para poder organizar mejor los servicios municipales y sacar adelante nuevas licitaciones, como la limpieza viaria, la limpieza de edificios o el mantenimiento de instalaciones. Nuestro objetivo es dejar muchos servicios bien organizados para que tengan continuidad y funcionen correctamente.
—Uno de los servicios que también han modificado es la recogida de residuos. ¿Cómo está funcionando el nuevo sistema?
—Hemos implantado el quinto contenedor para la recogida de materia orgánica. Es un cambio importante porque durante 30 años la gente ha estado acostumbrada a los contenedores tradicionales y ahora incorporamos uno nuevo para restos de comida y residuos orgánicos. De momento la respuesta está siendo muy positiva. Estamos recogiendo alrededor de 1.500 kilos de materia orgánica en buen estado en cada recogida. Además, el coste del servicio es uno de los más económicos de la comarca y nos permite avanzar en reciclaje y reducir costes asociados al COR.
—Hablando de servicios básicos, ¿qué mejoras destacaría en transporte y mantenimiento municipal?
—Hemos trabajado mucho con Renfe para conseguir avanzar en la nueva estación de l’Alcúdia de Crespins. La antigua estación se demolió en 2008-2009 por problemas de seguridad y desde entonces estaba pendiente su sustitución. Ahora ya están definidos los planos y existe el compromiso de licitar este año una actuación de 17 millones de euros, que incluirá también una tercera vía y expropiaciones. Es un proyecto importante porque permitirá mejorar el funcionamiento ferroviario y dar respuesta a las necesidades del municipio. También hemos trabajado para poner orden en la gestión interna del Ayuntamiento. Durante un tiempo tuvimos problemas para contar con Secretaría, pero ahora ya tenemos ese servicio y eso nos está ayudando a organizar documentación y procedimientos. En cuanto a la limpieza, es una de las demandas principales de los vecinos. Muchas veces la gente no pide grandes obras, sino algo tan básico como tener las calles limpias.
—¿Cómo afectará el desarrollo del Corredor Mediterráneo al municipio?
—El Corredor Mediterráneo traerá también el paso de trenes de mercancías por el municipio. Es una cuestión que tendremos que gestionar porque ya están circulando convoyes y algunos pasan incluso de madrugada. Está previsto instalar pantallas acústicas, aunque todavía no se han colocado porque primero se debe definir completamente la nueva estación y su ubicación definitiva.
—En cuanto a cultura y deporte, ¿qué balance hace de estos años?
—Cuando llegamos en 2023, la Casa de la Cultura estaba prácticamente vacía, con la obra parada y muchos aspectos pendientes de actualizar. Tuvimos que revisar el proyecto, adaptar los precios y asumir nuevas exigencias técnicas relacionadas con climatización, seguridad y aislamiento. El Ayuntamiento tuvo que aportar 75.000 euros para poder finalizar la actuación. Finalmente conseguimos abrirla y ahora contamos con un espacio cultural de referencia donde se realizan teatros, actividades culturales, actos de asociaciones, festivales y eventos deportivos.
—El posible cambio de nombre del IES Clara Simó ha generado polémica entre el gobierno municipal y la oposición. Mientras el Ayuntamiento defiende la necesidad de modificar la denominación, algunos grupos consideran que no se está dando a la ciudadanía la opción real de mantener el nombre actual. ¿Por qué se ha planteado este cambio y cómo responde a estas críticas?
—En el 2020 se cambió el nombre por política. El gobierno municipal no quiere hacer política para no enfrentar más a los vecinos del municipio y ha propuesto varios nombres de nuestra geografía toponimia local para evitar los personalismos.
—¿Qué recursos pueden convertirse en un atractivo turístico para l’Alcúdia de Crespins?
—El municipio tiene un potencial turístico importante gracias a su patrimonio. Tenemos los túneles subterráneos de época árabe y el nacimiento del río Sants, en el paraje del Riu Nou, que hemos recuperado y acondicionado para que la gente pueda disfrutar del entorno. También contamos con espacios como la zona del antiguo castillo, un aljibe que podría ser visitable y el túnel del Batán, una infraestructura histórica que aprovechaba el agua del río para mover una fábrica antes de la llegada de la electricidad. Hemos limpiado la zona, restaurado la chimenea e instalado iluminación LED, aunque todavía queda trabajo para poder abrir estos espacios al público. Necesitamos apoyo económico para crear los accesos necesarios y hacer visitable todo este patrimonio. Nuestra apuesta pasa por potenciar el nacimiento del Riu Sants y la zona del Riu Nou, además de seguir trabajando en proyectos turísticos en la próxima legislatura.
—En materia de vivienda, ¿cuál es la situación actual del municipio?
—Actualmente contamos con un parque de 42 viviendas vacías que pertenecían al llamado Banco Malo y que ahora pasarán a estar gestionadas por una empresa pública del Estado, Casa 47. Estas viviendas, que no pudieron venderse en las condiciones previstas, saldrán al mercado tanto en venta como en alquiler a precios asequibles. Creemos que será una oportunidad importante porque una de las principales necesidades actuales es el acceso a la vivienda. Además, tenemos 18 viviendas más detrás del Centro de Salud que quedaron sin finalizar y que ahora se van a completar. Son viviendas de calidad, con ascensor, que esperamos puedan estar disponibles próximamente. También está la zona del Batán, con más de 100 viviendas adosadas que actualmente están habitadas por unas 400 personas. Después de algunos problemas iniciales, la zona está consolidada y seguimos trabajando para mejorar sus espacios. Sareb también nos ha cedido dos parcelas junto al Batán que vamos a limpiar y acondicionar para que puedan ser utilizadas por los vecinos como zona de paseo y disfrute.
—En cuanto a seguridad, ¿cómo ha evolucionado la situación en el municipio?
—L’Alcúdia de Crespins cuenta con una de las ratios de Policía Local más altas de la comarca. Tenemos unos 5.500 habitantes y 12 agentes. Esto responde también a nuestra ubicación, porque tenemos el acceso a la autovía y somos una zona de paso para muchos vehículos. Además, estamos junto a Canals, con mucha actividad y población, y eso hace que necesitemos una mayor presencia policial. Es un esfuerzo económico importante para el Ayuntamiento, pero entendemos que es necesario para garantizar la seguridad del municipio.
—¿Qué significan las fiestas de l’Alcúdia de Crespins para el municipio?
—Las fiestas son, sobre todo, un punto de encuentro. Un momento en el que se reúnen quienes viven aquí, quienes están fuera y vuelven esos días, y todas las personas que quieren compartir nuestras celebraciones. Son días de convivencia, con comidas en la calle, cenas de amigos, quintas y actividades donde participan miles de personas. Es una forma de hacer pueblo, generar ambiente y fortalecer los vínculos entre vecinos. Además, las fiestas cuentan con una gran participación de asociaciones musicales, culturales y sociales, junto con los festeros, las empresas y diferentes colectivos. Cada uno aporta su parte para construir unas fiestas que también tienen un impacto positivo en el comercio y la economía local.
—¿Tiene pensado volver a presentarse como candidato a la Alcaldía?
—En principio, si los vecinos quieren, me volveré a presentar. Eso se nota en el día a día: cuando la gente te para por la calle, te saluda, habla contigo y te transmite sus inquietudes. Para mí esas son señales importantes. Como médico ya estoy jubilado y tengo más tiempo para dedicarme a la Alcaldía. Si el pueblo quiere que siga, seguiré trabajando con la misma ilusión para conseguir inversiones, mejorar la calidad de vida y fomentar el empleo. Si no fuera así, tampoco se acaba el mundo. Lo importante es que la decisión sea de los vecinos.
—Recientemente recibió el premio a la mejor trayectoria de médico rural de 2026. ¿Qué ha supuesto este reconocimiento?
—Fue una sorpresa porque ya había dejado la medicina hacía dos años. El premio, concedido por el Colegio de Médicos con la colaboración de la Diputación de Valencia, supone un reconocimiento muy especial a una forma de entender la profesión. Los médicos rurales no somos grandes especialistas ni catedráticos; somos médicos de casa a casa, de puerta a puerta, de hablar con la gente. Nuestra diferencia es que conocemos a la persona en su conjunto: su familia, su historia y su entorno. El médico rural acompaña a sus pacientes durante muchos años, desde los primeros problemas de salud hasta los momentos más difíciles. Lo importante es estar cerca, evitar el sufrimiento y acompañar también a las familias. Después de trabajar como especialista, decidí dedicarme a la medicina de pueblo porque era la forma de ejercer que más me llenaba. En un municipio pequeño conoces a la gente, compartes su día a día y creas una relación que va más allá de una consulta médica. La medicina especializada tiene mucho reconocimiento, pero el médico rural tiene que ser cercano, accesible y saber escuchar. Muchas veces escuchando al paciente descubres realmente qué le ocurre.
—¿Qué mensaje lanzaría a los jóvenes que quieren dedicarse a la medicina?
—Les diría que, aunque hagan una especialidad, conozcan también la medicina rural. Cuando yo era joven iba en verano a los pueblos a pasar consulta con médicos, sin cobrar, simplemente para aprender y por vocación. La medicina rural tiene algo muy especial: la cercanía y la relación humana con los pacientes. No siempre busca reconocimiento, pero tiene un valor enorme. Yo no esperaba recibir este premio y, por eso, agradezco mucho al Colegio de Médicos y también a mis vecinos, que fueron quienes propusieron mi candidatura.
—Para terminar, ¿qué mensaje trasladaría a los vecinos y vecinas de l’Alcúdia de Crespins?
—Mis vecinos son también mis amigos. Cuando era médico eran mis pacientes, pero sobre todo son las personas con las que comparto mi vida. Mi dedicación es l’Alcúdia de Crespins y, si ellos quieren, seguiré trabajando por este pueblo, intentando conseguir inversiones, mejorar la calidad de vida y hacer que siga creciendo.