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La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha retirado hasta el momento alrededor de 1.500 kilogramos de peces muertos del río Magro y prevé que los trabajos de recogida de la masa piscícola puedan finalizar este jueves.
Los trabajos, que ejecuta Tragsa, comenzaron el lunes en un tramo de unos diez kilómetros del río, entre los términos municipales de Montserrat, Montroi y Llombai. Una embarcación recorre el cauce para localizar y recoger los ejemplares, mientras varios equipos trabajan desde las orillas retirando manualmente los peces que van apareciendo. Actualmente hay quince personas sobre el terreno, además del personal técnico de seguimiento, con embarcación y equipos de vadeo para acceder a los tramos de más difícil acceso.
Un posible vertido desde una nave incendiada
Una de las principales líneas de investigación apunta a que el origen del episodio estaría en un vertido procedente del entorno del polígono industrial de Montserrat, donde el pasado 10 de septiembre, en torno a las 23:00 horas, se incendió una nave de una empresa de productos químicos de higiene. El fuego se propagó a otra nave de una empresa maderera y quedó controlado a primera hora de la mañana siguiente.
La CHJ analiza si ese incendio pudo llevar sustancias contaminantes hasta el río. La hipótesis apunta a que, durante el episodio, se habría producido el arrastre de productos o sustancias presentes en las instalaciones junto con el agua empleada en la extinción, y que esa escorrentía habría alcanzado después el Magro, donde se detectó presencia de espuma. El organismo no ha confirmado todavía esta causa.
Los trabajos, "según lo previsto"
Las labores avanzan "según lo previsto", según fuentes de la CHJ, que estiman poder finalizar "en aproximadamente dos días", por lo que la actuación quedaría completada el jueves. El organismo sigue a la espera de los resultados de los muestreos tomados el fin de semana pasado y coordina los recursos necesarios para minimizar los efectos del episodio y evitar putrefacciones y otros daños adicionales.
Una vez retirados, los peces se gestionan como residuo y se almacenan adecuadamente para su posterior traslado a una instalación especializada en Almassora.
Paralelamente, el Área de Calidad de las Aguas de la CHJ investiga los hechos y las posibles causas del episodio. A partir de los resultados se determinarán las medidas que correspondan, incluida la posible apertura de un expediente sancionador si se aprecia algún incumplimiento de la normativa vigente.