La tensión política que desde hace meses divide a La Yesa volvió a dejar el pasado 22 de mayo una escena de fuerte crispación tras la celebración del pleno ordinario del Ayuntamiento.
Durante el fin de semana circularon distintas versiones sobre lo ocurrido dentro y fuera del salón de plenos, unas informaciones que este periódico ha tratado de contrastar durante las últimas horas.
La alcaldesa del municipio, María Cruz Almela, asegura que el pleno “transcurrió con normalidad” y que los momentos de mayor tensión llegaron una vez finalizado.
“El pleno terminó en 18 minutos”, explica la primera edil en declaraciones a El Periódico de Aquí, al tiempo que niega que la Guardia Civil tuviera que intervenir dentro del salón de plenos.
Gritos, reproches y tensión tras el pleno
La alcaldesa reconoce, eso sí, que tras levantarse la sesión se produjeron discusiones verbales entre asistentes y miembros de la corporación municipal en un ambiente que define como “muy crispado”.
“Hubo palabras malsonantes por ambas partes”, admite Almela, que asegura que tanto ella como el teniente de alcalde, Julio Solaz, llevan tiempo denunciando un fuerte desgaste personal y político. “Llevamos años recibiendo gritos” y “no podemos con este apedreo público”, lamenta la alcaldesa.
Según explica, la situación se tensó todavía más cuando varios vecinos y representantes vinculados al entorno socialista se dirigieron a unos agentes de la Guardia Civil que se encontraban fuera del Ayuntamiento tras haber estado en un establecimiento del municipio.
Posteriormente, los agentes se acercaron hasta donde se encontraban la alcaldesa y el teniente de alcalde para interesarse por lo ocurrido tras el pleno. “La Guardia Civil salió de tomar café y los socialistas los abordaron. Después vinieron a buscarnos para ver qué había pasado y ya está”, sostiene Almela.
El Ayuntamiento admite expresiones “inapropiadas”
Tras la polémica generada, la Alcaldía ha difundido un comunicado oficial en el que reconoce que después del pleno se produjeron “expresiones verbales absolutamente inapropiadas, soeces y carentes del decoro exigible en una institución pública”. No obstante, el Ayuntamiento rechaza que esas expresiones tuvieran carácter machista o discriminatorio, como apuntaban algunas versiones difundidas durante el fin de semana.
Según el comunicado, se trató de un intercambio “recíproco” de insultos y descalificaciones “en un contexto de tensión verbal”.
El Consistorio también aclara que durante el desarrollo del pleno únicamente se llamó al orden a una vecina que interrumpía constantemente las intervenciones.
Un pueblo atrapado en la inestabilidad política
Lo ocurrido vuelve a reflejar la fractura política y vecinal que arrastra La Yesa desde hace meses y que ha convertido al pequeño municipio de La Serranía en uno de los escenarios políticos más convulsos de la comarca.
La legislatura comenzó con un gobierno del PP encabezado por Julio Solaz, pero la dimisión de dos concejales populares alteró completamente el equilibrio político del Ayuntamiento. Dos ediles socialistas entraron a formar parte del equipo de gobierno gracias al funcionamiento de listas abiertas de los municipios de menos de 250 habitantes.
Aquella situación desembocó en una moción de censura impulsada por el PSPV que permitió al socialista Julián Pinazo convertirse en alcalde. Sin embargo, apenas unas semanas después rompió con los concejales socialistas que le habían apoyado y terminó facilitando el regreso del PP al gobierno municipal con María Cruz Almela al frente de la Alcaldía.
Desde entonces, los enfrentamientos políticos y personales entre los distintos sectores del municipio han sido constantes.
El Ayuntamiento estudiará grabar los plenos
Ante la polémica generada tras el último pleno, la Alcaldía ha anunciado que estudiará implantar sistemas de grabación de las sesiones municipales “para garantizar la máxima transparencia” y evitar nuevas controversias sobre lo ocurrido durante los debates plenarios.
Mientras tanto, el clima político en La Yesa continúa lejos de rebajarse.