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Pablo Escribano afronta el último año de legislatura con varios proyectos en marcha para mejorar los servicios, atraer nuevos vecinos y potenciar el turismo sostenible. El alcalde de Casas Bajas hace balance de las actuaciones impulsadas durante el último año, analiza los retos que afronta el municipio y defiende un modelo de desarrollo que permita ganar población sin perder la esencia del pueblo.
—Con la llegada del verano, los pueblos de interior incrementan su población. ¿Supone esto un reto para Casas Bajas?
—Totalmente. Siempre digo que nosotros somos una taza de 30 centilitros y en verano nos echan un litro. Hay un desbordamiento en cuanto a residuos, aparcamiento, consumo de agua potable o suciedad. Son servicios básicos que durante el año tenemos cubiertos, pero que en verano se multiplican.
Es complicado. Entiendo que las administraciones se lo piensen porque ocurre solo un mes al año, pero necesitamos soluciones estructurales. Yo pediría un nuevo depósito de agua porque en agosto llegamos a quedarnos sin suministro, pero a lo largo del año no pasa. La despoblación nos va acechando y hay que pensar a largo plazo.
—Hablando precisamente de población, ¿cuántos niños tiene Casas Bajas?
—Tenemos censados 12 niños. También hemos apostado mucho por la Navidad. Desde hace tres años organizamos hinchables, teatro, talleres, personajes infantiles y un gran encendido de luces porque queremos atraer familias y que los niños disfruten del pueblo.
—Uno de los proyectos más llamativos para atraer población es el espacio de coworking. ¿Qué balance hacen?
—Hemos conseguido que cuatro nómadas digitales se vengan a vivir al pueblo. Son cuatro nuevos vecinos que teletrabajan y han alquilado una vivienda aquí. Además, también estamos consiguiendo que personas que antes solo venían en agosto amplíen su estancia durante más tiempo.
Estamos adquiriendo solares urbanizables con el objetivo de promover nuevas viviendas, aunque los planes urbanísticos y las limitaciones medioambientales nos encorsetan bastante”
—¿Tiene Casas Bajas suficiente oferta de vivienda para recibir nuevos vecinos?
—No. La vivienda es un problema. La gente no alquila porque tiene un vínculo sentimental con las casas familiares. Hay viviendas en venta, pero son caras y necesitan una reforma integral.
Nosotros estamos adquiriendo solares urbanizables con el objetivo de promover nuevas viviendas, aunque los planes urbanísticos y las limitaciones medioambientales nos encorsetan bastante. No podemos ampliar el suelo urbanizable como si fuera un chicle.
—El Peña Rubia Sound ya se ha consolidado como una cita importante del verano. ¿Qué supone para un pueblo como Casas Bajas?
—Llevamos tres años con este festival, que nació en 2024 para dar visibilidad a la música local. Siempre mantenemos cuatro bandas vinculadas al pueblo y cada edición hacemos el esfuerzo de traer un grupo de referencia. Han pasado La Fuga, Boikot y este año vienen Los de Marras. Además, este año invitamos a bandas de Quart de Poblet, Benimàmet o Xirivella. Es un festival emergente que está pegando fuerte y ya estamos vendiendo alrededor de 500 entradas.
—En unos días comienza la Semana Cultural. ¿Qué destacaría de la programación?
—Tenemos dos semanas culturales en el Molino con conciertos de jazz, blues, música clásica, teatro y monólogos. Uno de los elementos más potentes son los conciertos de órgano en la iglesia, con intérpretes que llegan desde Alemania, República Checa, Francia o España y que son catedráticos de conservatorio. Son conciertos gratuitos y tienen muchísimo nivel.
Vamos a construir un nuevo aparcamiento de más de 1.000 metros cuadrados para solucionar los problemas de estacionamiento"
—¿Qué proyectos destacaría de esta legislatura?
—Hemos mejorado los accesos al municipio, el camino del cementerio, renovado la piscina municipal, vamos a construir una nueva pista deportiva, rehabilitar un refugio de la Guerra Civil como atractivo turístico, terminar las aceras de la travesía de la N-330 y construir un nuevo aparcamiento de más de 1.000 metros cuadrados para solucionar los problemas de estacionamiento.
—La falta de transporte público sigue siendo una de las grandes reivindicaciones del interior. ¿Cómo está la situación?
—Hace falta una inversión específica para toda la comarca. Tenemos mucha gente mayor que no dispone de coche ni de carné y necesita desplazarse. Solo hay un taxi para todo el Rincón de Ademuz y únicamente contamos con un servicio de autobús diario a Valencia, con salida a las siete de la mañana y regreso a las siete de la tarde.
—Con las altas temperaturas aumenta el riesgo de incendios. ¿Cómo se prepara el municipio?
—Hemos instalado unos sensores como proyecto piloto que nos aportan datos sobre humedad o temperatura a través de una red inalámbrica. Además, ya disponemos de una balsa contra incendios financiada por la Generalitat que permite la carga de helicópteros y el abastecimiento de camiones de extinción. Está a disposición de Casas Bajas y también de los municipios del entorno.
—Como parte de la Reserva de la Biosfera del Alto Turia, ¿cómo buscan atraer visitantes?
—Estamos potenciando el turismo deportivo y de naturaleza. Somos sede del Campeonato Autonómico de Enduro, hemos construido una vía ferrata con un puente colgante de 60 metros y también acabamos de obtener la certificación Starlight junto a Casas Altas. Todo son pequeñas actuaciones que van sumando y cada fin de semana percibimos que viene más gente.
No buscamos un turismo masivo; queremos un crecimiento sostenible que ayude a mantener abiertos los bares y la actividad económica del pueblo"
—¿Hay suficiente alojamiento turístico?
—Tenemos una casa rural con ocho habitaciones, dos alojamientos turísticos y otro que abrirá próximamente. La mayoría de visitantes vienen a pasar el día y también recibimos muchas autocaravanas, para las que hemos habilitado un área de servicios. No buscamos un turismo masivo; queremos un crecimiento sostenible que ayude a mantener abiertos los bares y la actividad económica del pueblo.
—¿Cuáles son los principales retos de Casas Bajas?
—Dos. El primero, la vivienda. Y el segundo, crear una infraestructura destinada al cuidado de las personas mayores, un modelo de vivienda tutelada donde puedan realizar actividades cognitivas y combatir la soledad no deseada.
—¿Tiene claro si volverá a ser el candidato del PSOE a la Alcaldía en 2027?
—La realidad es que no. Son muchas las decisiones que todavía nos quedan por poner en la balanza.