Ir al contenido principal

“Somos una taza de 30 centilitros y en verano nos echan un litro”: así afrontan los pueblos del interior el aumento de población

La llegada de familias, turistas y propietarios de segundas residencias multiplica la población en La Serranía y el Rincón de Ademuz, y obliga a reforzar servicios municipales

JUDITH CELMA
Noche de San Juan en la Plaza Mayor de Chelva, en La Serranía, uno de los municipios de La Serranía que más incrementa su población en verano.
Noche de San Juan en la Plaza Mayor de Chelva, en La Serranía, uno de los municipios de La Serranía que más incrementa su población en verano. // CHELVA TURISMO

Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora

La lucha contra la despoblación marca buena parte del año en las comarcas del interior valenciano, como es el caso de La Serranía y el Rincón de Ademuz. Sin embargo, durante los meses de verano el escenario cambia por completo. La llegada de familias que regresan a sus pueblos de origen, propietarios de segundas residencias y turistas hace que numerosos municipios dupliquen e incluso tripliquen su población, obligando a los ayuntamientos a reforzar servicios básicos con prácticamente los mismos recursos humanos y económicos.

La recogida de residuos, el consumo de agua potable, la limpieza viaria, el mantenimiento de espacios públicos o el aparcamiento son algunos de los ámbitos donde más se percibe ese aumento de población. Para los pequeños municipios, gestionar este crecimiento temporal supone un importante esfuerzo de organización y planificación.

El agua y la basura, dos de los mayores desafíos

El alcalde de Casas Bajas, Pablo Escribano, resume esta realidad con una comparación tan sencilla como gráfica: “Siempre digo que nosotros somos una taza de 30 centilitros y en verano nos echan un litro”. El regidor explica que durante estas semanas se produce “un desbordamiento en cuanto a residuos, aparcamiento, consumo de agua potable o suciedad”, mientras el Ayuntamiento continúa prestando los mismos servicios que durante el resto del año.

Escribano reconoce que el abastecimiento de agua se convierte en una de las principales preocupaciones durante agosto. “Llegamos a quedarnos sin agua”, explica. El alcalde entiende que las administraciones duden a la hora de acometer determinadas inversiones, ya que se trata de un problema puntual que se concentra en verano, aunque defiende la necesidad de buscar soluciones estructurales pensando en el futuro.

Una situación similar se vive en el Alto Turia. El presidente de la Mancomunidad y alcalde de Benagéber, Rafa Darijo, explica que localidades como Aras de los Olmos, Titaguas, Chelva o Tuéjar duplican su población durante el verano, mientras que en Benagéber el número de vecinos también aumenta de forma considerable.

Ese incremento tiene un reflejo directo en la gestión de los residuos. “En verano todos los municipios incrementan la frecuencia de recogida. Donde antes el camión pasaba tres o cuatro días a la semana, ahora lo hace cinco, y en Benagéber pasamos de un día a dos”, explica. Sin embargo, lamenta que las ayudas continúen calculándose sobre la población censada durante el invierno. “Las subvenciones nos las dan en invierno, no en verano”, resume.

Algunos municipios han reforzado además el servicio con nuevas contrataciones para poder hacer frente al incremento de trabajo que supone la temporada estival.

Los pueblos se transforman durante las fiestas de agosto

En Chulilla, la teniente de alcalde, Mª Dolores Gómez, asegura que julio suele ser un mes relativamente tranquilo, pero que agosto cambia completamente la realidad del municipio. “Pasamos de unas 500 personas a cerca de un millar, sobre todo durante las fiestas y con la llegada de hijos y nietos que vuelven a pasar el verano”, explica.

A pesar de ese incremento, el Ayuntamiento mantiene prácticamente la misma plantilla municipal durante todo el año, por lo que la organización de los servicios requiere una planificación constante para responder al aumento de población.

Turismo sí, pero sostenible

El crecimiento de visitantes también obliga a reflexionar sobre el modelo turístico que quieren desarrollar los municipios del interior. La alcaldesa de Alpuente, Itziar Méndez, recuerda que el reciente reconocimiento como uno de los Pueblos Más Bonitos de España supone una oportunidad para el municipio, aunque también exige responsabilidad.

“En determinadas fechas multiplicamos por diez la población”, explica, motivo por el que el Ayuntamiento apuesta por promocionar el municipio de forma compatible con su capacidad para prestar servicios y preservar la calidad de vida de sus vecinos.

Sobre el autor

JUDITH CELMA
JUDITH CELMA

Periodista

Ver biografía
Lo más leído