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José Vicente Anaya afronta el tramo final de su cuarto mandato al frente del Ayuntamiento de Ayora con varios proyectos todavía sobre la mesa. El alcalde destaca el saneamiento de las cuentas municipales y la apertura de la residencia como algunos de los principales logros alcanzados desde 2011.
Entre los retos pendientes sitúa la ampliación de este centro, la finalización de la restauración del castillo, la renovación de la red de agua potable y el desarrollo de la segunda fase del polígono industrial. También muestra su preocupación por el futuro cierre de la central nuclear de Cofrentes, rechaza el macrovertedero proyectado en Zarra y admite que todavía no ha decidido si volverá a presentarse a las elecciones municipales.
P. ¿Cuál considera que es el principal logro de su gobierno municipal?
R. Cuando llegamos al Ayuntamiento en 2011 nos encontramos con una situación económica muy complicada. Había una deuda superior a los cuatro millones de euros, prácticamente equivalente al presupuesto municipal, y era muy difícil gestionar. Conseguimos reconducir las cuentas en poco tiempo y considero que ese fue un logro muy importante.
Sin embargo, si tengo que elegir un proyecto del que estamos especialmente satisfechos, sería la apertura de la residencia en 2015. El edificio llevaba varios años construido, pero permanecía cerrado. Conseguimos poner en marcha una residencia de 49 plazas y reunir en el mismo espacio un centro residencial para mayores, otro para personas con discapacidad, un centro ocupacional y un programa de respiro familiar.
Es un recurso destinado directamente a las personas y muy necesario para Ayora y el resto del Valle. Además, está gestionado desde el propio Ayuntamiento y ahora trabajamos en su ampliación. También hemos impulsado proyectos importantes como la recuperación del castillo o la Feria El Primer Corte de la Miel, pero la residencia ha supuesto un cambio fundamental para muchas familias.
Pasamos de una deuda superior a cuatro millones de euros a disponer de casi 13 millones de remanente de tesorería"
P. ¿Qué proyecto le habría gustado completar y continúa pendiente?
R. Nos habría gustado tener más avanzada la ampliación de la residencia. Primero tuvimos que adquirir el solar y redactar el proyecto, que ahora debe adaptarse a los nuevos requisitos de la Conselleria. Esperamos resolverlo pronto para poder iniciar una ampliación que resulta necesaria.
También queremos continuar renovando la red de agua potable desde los puntos de abastecimiento hasta las salidas del municipio y terminar la restauración del castillo. Durante estos años se han invertido entre cinco y seis millones de euros gracias a diferentes subvenciones, entre ellas las procedentes del 2% Cultural. El castillo puede visitarse y acoge actividades como el festival renacentista, pero todavía quedan una o dos fases, especialmente en la zona del palacio.
Otros retos son la creación de brigadas forestales durante todo el año y un mejor aprovechamiento del agua para la agricultura. Disponemos de recursos hídricos que podrían almacenarse en una red de balsas y servir de apoyo a los cultivos de secano durante periodos de sequía y altas temperaturas.
P. ¿Cuáles son los proyectos estratégicos para el futuro de Ayora?
R. La ampliación de la residencia y la segunda fase del polígono industrial son dos proyectos prioritarios. Necesitamos nuevo suelo para atraer empresas, crear empleo y fijar población mediante vivienda, servicios y oportunidades para los jóvenes.
También debemos aprovechar nuestro territorio para impulsar actividades agropecuarias y económicas compatibles con la protección ambiental, ya que una parte del término municipal está incluida en una Zona de Especial Protección para las Aves.
Necesitamos ampliar el polígono industrial para atraer nuevas empresas, generar puestos de trabajo y ofrecer oportunidades que permitan fijar población"
P. ¿Qué medidas se impulsan en vivienda y transporte?
R. El transporte no depende directamente del Ayuntamiento, sino de la Generalitat. Disponemos de una línea que conecta Ayora, Requena y Valencia, pero los horarios podrían mejorar. También tenemos problemas en la conexión con Almansa, especialmente para acudir al hospital o permitir que los jóvenes puedan desplazarse a estudiar.
Hemos trasladado estas necesidades a la Conselleria y continuaremos reclamando más plazas y horarios mejor adaptados.
En materia de vivienda, nos hemos adherido al Plan Vive y hemos ofrecido parcelas municipales para que puedan incorporarse a futuras promociones de vivienda asequible. En Ayora existe demanda, pero el mercado del alquiler está prácticamente saturado y los precios no siempre resultan accesibles.
También hay numerosas viviendas antiguas que podrían recuperarse. Por eso hemos solicitado programas de ayudas para su rehabilitación, especialmente pensando en los jóvenes que quieren iniciar un proyecto de vida en el municipio.
P. ¿Cómo se trabaja para que el turismo genere actividad durante todo el año?
R. Desde 2011 buscamos la colaboración con alojamientos rurales, establecimientos hosteleros y empresas turísticas. La oferta ha crecido, aunque todavía necesitamos más plazas y tenemos dificultades para encontrar personal en la hostelería.
La Feria El Primer Corte de la Miel funciona como un gran escaparate: quienes vienen durante esos días descubren nuestros recursos naturales y patrimoniales y muchas veces regresan para conocerlos con más tranquilidad. Se ha convertido en un acontecimiento reconocido dentro y fuera de la Comunitat Valenciana.
En esa evolución quiero destacar el trabajo de Sandra Patiño, concejala de Turismo desde 2015. Su gestión ha sido espectacular y, mediante ideas innovadoras, ha conseguido situar la feria en el panorama turístico nacional. Recientemente recibió la Cebola de Ouro en Sanxenxo como reconocimiento a su trayectoria. Estamos muy orgullosos de ella y de lo que ha aportado a Ayora.
Además, trabajamos durante todo el año con visitas guiadas por la Ruta del Hilo Rojo, senderismo, turismo ornitológico, el castillo o la ruta de las ermitas. También complementamos nuestra oferta con los recursos de los demás municipios del Valle.
Ahora el reto es no morir de éxito: debemos mantener la calidad de la feria, lograr que los visitantes estén cómodos y convertir esa primera visita en recomendaciones y futuras estancias.
La gestión de Sandra Patiño ha sido fundamental para situar la Feria de la Miel en el panorama turístico nacional"
P. ¿Cuáles son las principales carencias sanitarias de Ayora?
R. El convenio sanitario entre la Comunitat Valenciana y Castilla-La Mancha resulta fundamental para Ayora porque nos permite acudir al Hospital de Almansa, que está mucho más cerca que el de Requena. En una emergencia, esa diferencia de tiempo puede salvar una vida.
El problema es que actualmente el Hospital de Almansa no dispone de la misma cartera de servicios que ofrecía hace algunos años. Hemos pedido a la Generalitat que dialogue con Castilla-La Mancha para recuperar y ampliar esas prestaciones.
Si una especialidad no está disponible en Almansa, el paciente termina derivado a Albacete, por lo que la ventaja de la proximidad desaparece. También deben solucionarse problemas como la incompatibilidad de las recetas electrónicas entre comunidades autónomas. No tiene sentido que cada territorio utilice sistemas diferentes. Las administraciones deben coordinarse para que los vecinos reciban la misma atención con independencia de dónde residan.
P. ¿Qué impacto tendrá el cierre de la central nuclear de Cofrentes?
R. El cierre previsto para 2030 supondría un golpe muy importante para todo el Valle de Ayora-Cofrentes. Después vendrá el proceso de desmantelamiento, que mantendrá una parte del empleo durante varios años, pero debemos prepararnos desde ahora.
La central genera alrededor de 800 puestos de trabajo directos y cerca de un millar de empleos indirectos. Absorber toda esa actividad mediante otros proyectos es prácticamente imposible. Ayora dispone de más recursos y alternativas que otros municipios del Valle, pero también resultará afectada.
Hemos apostado por las plantas fotovoltaicas y estamos intentando atraer proyectos vinculados a las nuevas tecnologías, pero el empleo que generan no puede compararse con el de la central.
Necesitamos la implicación de la Generalitat y de otras administraciones para desarrollar un verdadero plan económico y laboral antes del cierre. Incluso estamos estudiando fórmulas como la creación de una empresa pública municipal que permita generar empleo en actividades necesarias para el municipio.
No nos resignamos, pero hace falta trabajar con tiempo y disponer de apoyo institucional y empresarial.
El cierre de la central de Cofrentes supondría un golpe muy importante: hablamos de 800 empleos directos y 1.000 indirectos"
P. ¿Cuál es la posición de Ayora ante el macrovertedero proyectado en Zarra?
R. Nuestro rechazo es absoluto. Ayora se ha opuesto históricamente a los diferentes proyectos planteados en Zarra: primero un vertedero, después una incineradora y, más tarde, el almacén temporal centralizado de residuos nucleares. Nuestra posición no ha cambiado.
Cuando tuvimos conocimiento de que el expediente del macrovertedero había salido a exposición pública, el plazo para presentar alegaciones ya había terminado. A partir de ese momento mostramos nuestro rechazo y solicitamos reuniones con la Conselleria y la Dirección General de Medio Ambiente.
Nos preocupan especialmente la posible contaminación del acuífero, el tránsito de camiones por el municipio, los olores, el ruido, el riesgo de incendios y el impacto sobre el turismo y el medio natural.
Se plantea que podría pasar un camión de gran tonelaje cada pocos minutos por el centro de Ayora, cerca de un colegio y de instalaciones deportivas. No queremos eso para nuestro pueblo ni para el Valle.
Sabemos que existen informes desfavorables y que la Generalitat debe completar la tramitación para no dejar a la empresa en situación de indefensión. Sin embargo, estoy muy tranquilo: creo que el proyecto no va a salir adelante. Los ayuntamientos del Valle debemos permanecer unidos para impedirlo.
P. ¿Cuál ha sido el momento más difícil de su mandato?
R. Uno de los momentos más complicados fue la gran nevada de 2017, que nos dejó sin luz y me sorprendió en Madrid durante Fitur. Desde allí coordiné con el equipo de gobierno y las empresas del municipio la limpieza de las calles y la instalación de generadores en la residencia y el centro de salud.
Pero, sin duda, el momento más duro fue la pandemia. Teníamos una residencia con 49 personas mayores, además del centro para personas con discapacidad y el centro ocupacional. Creamos un gabinete de crisis y trabajamos para que no faltaran equipos de protección, material ni atención a las personas más vulnerables.
El personal de la residencia realizó un trabajo extraordinario, con una implicación absoluta pese al riesgo de contagio. También fue fundamental la labor del equipo de gobierno y de los trabajadores municipales. Fue probablemente el momento más difícil de toda mi etapa como alcalde, pero también demostró el enorme valor humano de quienes estuvieron al frente.
P. ¿Ha decidido si volverá a presentarse a la Alcaldía?
R. Todavía no sé si continuaré. Quedan proyectos por completar, pero al terminar esta legislatura llevaré 16 años dedicado a Ayora y mi familia también ha realizado un gran sacrificio.
He podido compaginar la Alcaldía con la Dirección General de Gestión Sociosanitaria gracias a mis concejales: Ana María Cámara, José Luis Martínez, Sandra Patiño, Almudena Gozálvez, Pablo Sesa, Ángeles Quílez y Esther Pardo.
Tengo una confianza absoluta en ellos y han realizado un trabajo extraordinario. La decisión la tomaremos con el partido. Si no continúo, quien me releve tendrá todo mi apoyo. Me marcharé orgulloso del trabajo realizado y agradecido a los concejales y trabajadores municipales.
Tengo una confianza absoluta en mis concejales: han realizado un trabajo extraordinario"
P. ¿Qué mensaje trasladaría a los vecinos sobre el futuro de Ayora?
R. Ayora posee una enorme riqueza histórica, patrimonial y natural, y todavía nos queda mucha historia por contar. No debemos tener miedo a la despoblación porque contamos con recursos suficientes para afrontarla y salir adelante.
Quiero agradecer a todo el pueblo el trato y la confianza recibidos durante estos años. Los vecinos deben seguir exigiendo y llamándonos la atención cuando sea necesario, pero también ayudando a quienes gestionan el Ayuntamiento.
Si continuamos nosotros, espero que sigan confiando en nuestro equipo y, si llega otra persona, que también le concedan tiempo y apoyo. Con independencia de las siglas políticas, quien quiere a Ayora trabaja para conseguir lo mejor para el municipio.
Tenemos un gran pueblo y muy buena gente, y debemos sentirnos orgullosos de pertenecer a él.