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Utiel-Requena afronta una vendimia con más costes y la rentabilidad de la uva en juego

El coste medio de producción en la DO alcanza los 3.406 euros por hectárea, un 22,7% más, mientras los viticultores alertan de precios estancados y dificultades para garantizar el relevo generacional

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Uva blanca recogida en una vendimiadora durante la campaña en Utiel-Requena. / JUAN CARLOS PÉREZ
Uva blanca recogida en una vendimiadora durante la campaña en Utiel-Requena. / JUAN CARLOS PÉREZ

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La vendimia vuelve a llenar de tractores los caminos rurales de Utiel-Requena. Durante estas semanas, el trabajo de todo un año sale de las parcelas en remolques cargados de uva. Pero la campaña no termina cuando la cosecha entra en la bodega. Para los agricultores queda la cuenta que determina si esos meses han sido rentables: comparar lo ingresado con lo que ha costado producirla.

El precio en origen es una de las principales preocupaciones del sector en un momento en el que los gastos de cultivo han aumentado. Un estudio de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), elaborado por la Universitat Politècnica de València, sitúa el coste total medio de producción en la DO Utiel-Requena en 3.406 euros por hectárea, un 22,7% más respecto a las fases anteriores. Los datos corresponden a la campaña 2024/2025 y constituyen una referencia de costes, no el balance cerrado de esta vendimia.

El coste de cuidar una viña

El aumento no se concentra en una sola tarea. El estudio identifica subidas en labores como la poda, el mantenimiento del suelo, el abonado, los trabajos sobre la vegetación y la espaldera. Otras partidas se han reducido, pero esos descensos no han compensado el encarecimiento de las principales labores.

Esta evolución tiene su reflejo en las cuentas de los productores. Un viticultor de 50 años que trabaja una explotación familiar de 45 hectáreas, con variedades como Bobal, Tempranillo, Macabeo, Xarel·lo y Chardonnay, señala que los precios que recibe son similares a los de hace diez años, mientras que los gastos han aumentado considerablemente. Entre las partidas que más pesan menciona los fitosanitarios, el combustible, la electricidad para bombear el agua de riego y la mano de obra, que además resulta difícil de encontrar.

El agricultor no ha calculado el coste total por kilo de su explotación, aunque estima que solo la vendimia supone entre cinco y seis céntimos. Esa cantidad corresponde a la recogida y no incluye el resto de trabajos necesarios durante el año.

Tampoco todas las explotaciones tienen las mismas cuentas. La variedad, la edad de la viña, el sistema de conducción y la mecanización modifican las labores necesarias. Si una parcela produce menos uva, sus gastos se reparten entre menos kilos. Por eso, los 3.406 euros por hectárea reflejan una media de la denominación, no el gasto exacto de todos sus viticultores.

Incertidumbre sobre el precio de la uva

Al mismo tiempo que calculan la producción, los agricultores esperan conocer cuánto cobrarán. El viticultor entrevistado distingue entre la venta a una bodega privada, que fija un precio por kilo, y la entrega a una cooperativa, donde la liquidación definitiva puede llegar casi un año después de llevar la cosecha.

Según su testimonio, los precios se sitúan entre 18 y 20 céntimos por kilo para las uvas tintas, mientras que para las destinadas a cava calcula cantidades cercanas entre los 35 o 37 céntimos esta campaña. Son las referencias que aporta desde su experiencia, no una cotización general acreditada para toda Utiel-Requena.

La preocupación ya se había hecho visible en agosto, cuando La Unió Llauradora denunció primeras propuestas de compra de entre 0,25 y 0,30 euros por kilo para uva blanca destinada a cava, cantidades que consideró inferiores a los costes de producción. Esas propuestas correspondían a un mercado concreto y no al precio general de la vendimia ni a una cotización de la Bobal.

El informe de OIVE tampoco permite convertir su media de costes en un precio único por kilo. La entidad advierte de que sus resultados no son referencias de precios medios de compraventa. Cada productor necesita comparar los gastos efectivos de su explotación con el importe que finalmente recibe.

“Las cuentas no salen”

“Las cuentas no salen”, resume el agricultor. Su preocupación alcanza también a la continuidad del sector: “No está entrando gente nueva, no hay jóvenes que se incorporen”. Autónomo desde 1997, explica que ha atravesado tres sequías graves y que algunas parcelas llegaron a perder las cepas, obligándole a replantarlas.

Esta campaña, relata, comenzó con buenas expectativas tras un invierno lluvioso, pero las heladas de primavera y la falta posterior de humedad redujeron la cosecha prevista. Pese a ello, destaca el resultado de la uva recogida: “La calidad ha sido inmejorable este año”.

El testimonio se suma a las reivindicaciones de Francisco Martínez, presidente de la Asociación de Viticultores del Cava de Requena, quien advirtió en agosto de que las propuestas de unos 0,30 euros por kilo para uva convencional destinada a cava amenazaban el margen del productor. “Estos precios ponen en riesgo la rentabilidad de producirla”, señaló.

Martínez reclamó un reparto equilibrado del valor del producto y cuestionó que se aspire a aumentar el prestigio de las botellas mientras se reduce la remuneración de quienes aportan la materia prima. “No puede existir Cava sin viticultores”, recordó. Sus declaraciones se referían al mercado del cava.

Una actividad clave para Utiel-Requena

Las cifras del Consejo Regulador muestran la importancia del viñedo. La DO Utiel-Requena reúne a 4.213 viticultores, 102 bodegas y 30.483 hectáreas de viñedo en producción. La Bobal ocupa 18.933 hectáreas, alrededor del 62% del total. La rentabilidad de la uva afecta así a miles de productores y a una actividad presente en los nueve municipios de la denominación.

El agricultor entrevistado asegura que no se plantea abandonar sus viñas, aunque observa cada vez más parcelas sin cultivar y conoce casos cercanos. A su juicio, para vivir dignamente de esta actividad hacen falta precios más estables y una remuneración mayor, junto con una reducción de los costes.

El viticultor observa más abandono de parcelas en Utiel que en Requena, donde considera que el cava ha permitido sostener los beneficios durante más tiempo. Entre los gastos de campaña incluye también el seguro agrario. “Estamos en precios de hace 12 o 15 años y los costes de producción son de más del doble”, afirma.

La falta de margen condiciona el mantenimiento de las parcelas, las inversiones y el relevo generacional. Sus efectos alcanzan también a cooperativas, bodegas, transportistas y empresas vinculadas a la maquinaria y los servicios agrícolas.

“Es una profesión de riesgo, porque aquí vamos a pérdidas”, sostiene el viticultor, que recuerda que la viña exige un año completo de trabajo y no permite sustituir rápidamente una cosecha fallida por otra producción. Mientras la uva entra en las bodegas, la cifra decisiva llegará con la liquidación: de la diferencia entre ingresos y gastos depende poder afrontar la siguiente campaña.

Qué mide el coste de 3.406 euros por hectárea

Los 3.406 euros por hectárea son el coste total medio estimado por el estudio de OIVE, elaborado por la Universitat Politècnica de València, para la DO Utiel-Requena. Los datos corresponden a la campaña 2024/2025 y reflejan un aumento del 22,7 % respecto a las fases anteriores, con subidas en labores como la poda, el mantenimiento del suelo y el abonado.

La cifra sirve como referencia, pero no representa el gasto exacto de cada agricultor. La variedad, la mecanización y el rendimiento modifican las cuentas: si se recogen menos kilos, los gastos se reparten entre una producción menor y el coste por kilo aumenta.

Por eso, esta media no fija un precio de venta de la uva. Para conocer la rentabilidad de una explotación hay que comparar sus gastos efectivos con la producción obtenida y el importe finalmente cobrado. El margen restante permitirá valorar si la campaña cubre los costes y deja recursos para afrontar la siguiente vendimia.

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