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¿Estabilizado, controlado o extinguido? Qué significa cada fase de un incendio forestal

La Generalitat adapta el operativo de prevención y extinción a la evolución de cada incendio para contener las llamas y proteger a la población

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Imágenes de archivo de un incendio forestal. / GVA
Imágenes de archivo de un incendio forestal. / GVA // GVA

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El incendio de Segorbe-Gátova ha vuelto a poner estos conceptos en el foco. El fuego, originado por un rayo, ha afectado a unas 630 hectáreas y ha obligado a desalojar preventivamente a alrededor de un millar de personas de Gátova. Tras varios días de intervención, este domingo el Centro de Coordinación de Emergencias ha informado de que el incendio se encuentra estabilizado.

Pero estabilizado no significa extinguido. Entre una fase y otra existe un proceso en el que los equipos continúan trabajando y en el que la evolución del fuego determina las decisiones que se toman sobre el terreno.

Estabilizado: cuando el fuego deja de avanzar

Que un incendio esté estabilizado significa que los equipos de extinción han conseguido frenar su propagación y contener las llamas dentro de unas líneas de control. El fuego deja de avanzar de forma descontrolada, pero todavía puede haber zonas activas o puntos calientes.

Por eso, la declaración de estabilización no supone el final de la emergencia. Los medios continúan trabajando para asegurar el perímetro, actuar sobre los puntos que todavía presentan riesgo y evitar posibles reactivaciones.

En un incendio forestal, además, las condiciones pueden cambiar rápidamente. El viento, las temperaturas, la humedad o el estado de la vegetación pueden favorecer de nuevo la propagación, por lo que alcanzar esta fase supone un avance, pero no el final de los trabajos.

Controlado: el perímetro queda asegurado

El siguiente paso es que el incendio pueda declararse controlado.

En esta fase, los equipos han conseguido mantener el fuego dentro del perímetro establecido y se considera que su propagación está detenida. La situación es más favorable y permite comenzar a reducir progresivamente algunos medios, aunque todavía pueden quedar tareas pendientes y zonas que requieren vigilancia.

Pasar de estabilizado a controlado no significa simplemente que hayan desaparecido las llamas visibles. Los responsables de la emergencia deben comprobar que el perímetro está asegurado y que las condiciones permiten mantener el incendio bajo control.

La evolución de cada incendio determina también cómo se adapta el operativo: los recursos pueden mantenerse, reforzarse o comenzar a retirarse de forma progresiva en función de las necesidades.

Extinguido: cuando ya no existe fuego activo

La última fase es la de incendio extinguido.

Se alcanza cuando los trabajos de extinción han finalizado y ya no existe fuego activo capaz de continuar propagándose. Antes de llegar a este punto, los equipos deben comprobar que no quedan puntos calientes ni zonas susceptibles de reactivarse.

Y es que un incendio no termina necesariamente cuando dejan de verse llamas. Las brasas pueden permanecer bajo la vegetación y una modificación de las condiciones meteorológicas puede favorecer una reactivación.

Por eso, entre el momento en que se declara un incendio y aquel en que finalmente se da por extinguido pueden pasar días, dependiendo de factores como la superficie afectada, la orografía, la vegetación o la meteorología.

¿Quién decide cuándo cambia de fase?

La evolución de un incendio se analiza de manera continua. Para determinar en qué situación se encuentra se tienen en cuenta factores como el comportamiento del fuego, el perímetro afectado, las condiciones meteorológicas, el estado de la vegetación y el riesgo para la población.

En la Comunitat Valenciana, el Centro de Coordinación de Emergencias realiza el seguimiento de la situación y coordina los recursos movilizados. Bomberos forestales, medios aéreos, unidades de prevención y otros servicios de emergencia intervienen en función de las características y necesidades de cada incendio.

La evolución del fuego también condiciona las medidas de protección para la población. Evacuaciones, confinamientos, cortes de carreteras o restricciones de acceso pueden mantenerse mientras exista riesgo y modificarse cuando la situación mejora.

En el caso de Segorbe-Gátova, la evolución favorable del incendio ha permitido avanzar hacia una situación de menor riesgo después de varios días de trabajo, aunque la estabilización no supone todavía el final de la intervención.

Un incendio no termina cuando deja de verse fuego

Las llamas son solo una parte de un incendio forestal. Sobre el terreno, los equipos deben vigilar el perímetro y comprobar que no existen puntos calientes capaces de provocar una nueva propagación.

Por eso, pasar de activo a estabilizado, de estabilizado a controlado y finalmente a extinguido requiere tiempo y vigilancia. Cada paso refleja que se ha conseguido avanzar en el control de la emergencia, pero también que todavía queda trabajo por completar.

Detrás de estas fases hay además una importante labor de coordinación. La respuesta se adapta continuamente a las circunstancias para proteger tanto el territorio como a las personas que viven en las zonas afectadas.

Y antes de todo esto, está la prevención

Si las fases anteriores explican qué ocurre cuando el incendio ya ha comenzado, ‘Stop al Foc’ pone el foco en el momento anterior a las llamas.

La campaña de la Generalitat Valenciana busca reforzar la prevención y la concienciación frente a los incendios forestales, especialmente durante los meses de mayor riesgo. El objetivo es que la ciudadanía conozca el peligro y actúe con responsabilidad para evitar aquellos incendios que sí pueden prevenirse.

El caso de Segorbe-Gátova recuerda, además, que no todos los incendios tienen un origen humano. En este caso, un rayo fue el desencadenante. Sin embargo, existen otras situaciones en las que una imprudencia o un descuido sí pueden acabar provocando un incendio.

Respetar las restricciones de uso del fuego, extremar las precauciones en entornos forestales y avisar rápidamente ante cualquier columna de humo son algunas de las actuaciones que contribuyen a reducir el riesgo.

Un operativo de 4.401 profesionales durante el verano

La prevención se completa con la preparación del territorio y con el dispositivo extraordinario de prevención y extinción de incendios forestales que la Generalitat mantiene activo durante la campaña estival.

En total, el operativo cuenta con 4.401 efectivos coordinados entre diferentes administraciones. De ellos, 2.313 están destinados en la provincia de Valencia, 977 en Alicante y 973 en Castellón, además de alrededor de un centenar de técnicos distribuidos por toda la Comunitat Valenciana.

Su trabajo comienza mucho antes de que aparezcan las llamas, con tareas de prevención, vigilancia y detección, y continúa cuando se declara un incendio con la movilización y coordinación de los medios necesarios para hacer frente a la emergencia.

Porque la lucha contra los incendios forestales no empieza cuando aparece el fuego. La prevención, la vigilancia, la detección temprana y una respuesta coordinada forman parte de una misma estrategia.

Antes de llegar al ‘estabilizado’, al ‘controlado’ o al ‘extinguido’, hay una fase que depende de todos: la prevención. 

 

Sobre el autor

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JUDIT JULIAN MEDINA

PERIODISTA

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