La comunidad educativa de la Comunitat Valenciana afronta este domingo las últimas horas antes de lo que se prevé como un conflicto de largo recorrido. Mañana, lunes 11 de mayo, comienza la huelga indefinida en colegios e institutos, una medida de presión extrema que ha unido a la práctica totalidad del arco sindical y que mantiene en vilo a miles de familias valencianas.
¿Por qué parte del profesorado decide ir a la huelga?
El malestar no es nuevo, pero ha cristalizado en una convocatoria unitaria tras meses de negociaciones infructuosas. Los sindicatos STEPV, CCOO y UGT oficializaron la convocatoria el pasado 30 de abril, denunciando la falta de concreción de la Conselleria de Educación en temas clave como la reducción de ratios, la burocracia asfixiante y la mejora de infraestructuras.
A esta unidad de acción se sumó poco después el sindicato CSIF, tras una consulta interna donde el 76% de sus bases respaldó la protesta. Sus exigencias son claras: una subida salarial urgente para dejar de ser una de las comunidades autónomas de España donde menos se paga al equipo docente y el pago íntegro de las pagas extra y sexenios. Por su parte, la CGT también ha hecho un llamamiento masivo a secundar el parón, recordando que esta lucha es la continuación de las movilizaciones contra la ley de "libertad educativa" -parte del profesorado considera que es preciso derogarla y aprobar una nueva legislación que apueste de manera real por la promoción del valenciano- y los recortes en el plan Edificant.
La patata caliente: servicios mínimos y el alumnado de segundo de Bachillerato
Uno de los puntos más calientes ha sido el devenir del alumnado que se juega el acceso a la universidad. Educación planteó inicialmente unos servicios mínimos que obligaban a dar clase en 2º de Bachillerato, para luego rebajarlos a la obligatoriedad de realizar únicamente la evaluación final. Sin embargo, el comité de huelga considera que esta medida sigue siendo un "chantaje" que impide el derecho real a la huelga.
El propio president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha trazado una línea roja: ha avisado de que no habría negociación si la huelga afecta a las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU). Desde el Consell se acusa a los sindicatos de usar a los alumnos como "moneda de cambio", mientras que los docentes ven en estas declaraciones un intento de criminalizar su profesión.
La agitación es palpable en numerosos centros de la provincia de Valencia, donde la actividad reivindicativa ha sido constante en los últimos días. El Periódico de Aquí ha recogido el malestar en diferentes puntos como el IES Doctor Peset Aleixandre de Paterna, el IES L'Eliana, el IES Didín Puig de Guadassuar o el IES Campanar en Valencia ciudad, donde las plantillas han expresado su agotamiento ante la carga burocrática y la falta de recursos. Sin embargo, la respuesta a la huelga no es monolítica. En el IES Clara Campoamor de Alaquàs, por ejemplo, los docentes apoyan las demandas de sus compañeros pero han decidido no secundar el paro efectivo para evitar la importante merma económica que supone en sus salarios.

La división en los claustros y los motivos para el 'no'
A pesar del empuje sindical, existe un sector relevante del profesorado que ha decidido no sumarse a la huelga indefinida por una combinación de factores económicos, éticos y políticos. Para muchos docentes, el impacto financiero es inasumible en este momento del curso, ya que cada jornada de paro supone una pérdida de entre 160 y 180 euros, a lo que se añade el descuento proporcional en pagas extra y fines de semana. Además, hay voces que cuestionan la oportunidad de la protesta, señalando que muchas de las carencias actuales, como la burocracia excesiva o la infrafinanciación, son problemas heredados del anterior gobierno autonómico, periodo durante el cual no se convocaron huelgas de este calado. Estos profesionales consideran que la medida es desproporcionada y que los sindicatos están utilizando al profesorado en una estrategia de desgaste político, justo cuando el alumnado de Bachillerato más necesita estabilidad para afrontar sus exámenes finales.
La tensión ha escalado al máximo en las últimas 48 horas tras el envío de una carta por parte de la consellera de Educación, Carmen Ortí, a las familias. Sindicatos y federaciones de familias como FAMPA-València han tachado de "insulto" la misiva, acusándola de utilizar canales institucionales para difundir propaganda y tratar de enfrentar a los padres con los profesores. Mientras la consellera asegura estar abierta al diálogo, su equipo mantiene la firmeza en el cumplimiento de los servicios mínimos. Hoy mismo, el secretario autonómico Daniel McEvoy ha apelado a la responsabilidad de los docentes para no boicotear los mínimos establecidos, insistiendo en que el derecho de los alumnos a ser evaluados debe prevalecer sobre el conflicto laboral.
Con todo por suceder, la huelga educativa indefinida arrancará mañana. A las 12:00 horas, se esperan manifestaciones simultáneas en las principales capitales de la Comunitat, marcando el inicio de una semana que será decisiva para el futuro de la educación pública valenciana.