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Una presunta trama de estafa financiera que utiliza los nombres de dos gigantes internacionales de la inversión, BlackRock y Trade Republic, está captando víctimas a través de las redes sociales, especialmente mediante anuncios en Instagram y grupos privados de WhatsApp. El engaño comienza con ofertas aparentemente atractivas de inversión y termina, según el testimonio de uno de los afectados, con la imposibilidad de recuperar el dinero depositado.
Es el caso de Paco, quien se ha puesto en contacto con El Periódico de Aquí para denunciar que ha perdido 20.000 euros después de confiar en una supuesta plataforma de inversión que le mostraba beneficios cada vez mayores.
Su testimonio permite conocer de primera mano cómo funciona este presunto fraude y hasta qué punto puede resultar convincente para personas sin conocimientos especializados en los mercados financieros.
Paco comenzó con una primera aportación de 1.000 euros. Según su relato, la operativa le transmitía la apariencia de que su inversión estaba generando beneficios, lo que le llevó a realizar nuevas aportaciones hasta alcanzar un desembolso total de 20.000 euros.
La supuesta rentabilidad no dejaba de crecer. En la plataforma utilizada por los presuntos estafadores, Paco llegó a tener reflejadas ganancias que alcanzaban los 200.000 euros.
Sin embargo, todo cambió cuando decidió recuperar el dinero.
En el momento en que intentó retirar los 200.000 euros que supuestamente había ganado, su acceso fue bloqueado y no consiguió recuperar ni las ganancias anunciadas ni los 20.000 euros que había aportado de su propio bolsillo.
El afectado comprobó entonces que aquellos beneficios aparentemente extraordinarios no se traducían en dinero que pudiera ingresar en su cuenta bancaria.
Los 200.000 euros eran, según su testimonio, una cantidad que figuraba en la plataforma, pero cuya existencia como beneficio real no ha podido acreditarse.

De 1.000 a 20.000 euros: la trampa de las ganancias fáciles
El caso de Paco ilustra uno de los mecanismos habituales de las estafas de inversión: conseguir que la víctima realice inicialmente una aportación relativamente pequeña y animarla posteriormente a depositar cantidades mayores mediante la apariencia de beneficios extraordinarios.
En su caso, todo comenzó con 1.000 euros. A medida que avanzaba la supuesta inversión, fue aumentando las cantidades hasta aportar un total de 20.000 euros.
El atractivo estaba en los resultados que aparentemente mostraba la plataforma. Las ganancias crecían hasta cifras que, en circunstancias normales, resultarían excepcionales.
Paco llegó a ver una cantidad de 200.000 euros en concepto de supuestos beneficios, una cifra diez veces superior al capital que había desembolsado.
Pero el momento decisivo llegó cuando quiso disponer de ese dinero. La plataforma bloqueó su acceso, según denuncia, y no pudo efectuar ninguna retirada.
El resultado fue devastador para el afectado: 20.000 euros de sus ahorros perdidos y unas ganancias de 200.000 eurosque nunca llegaron a materializarse.
Su caso plantea además una cuestión fundamental: el dinero que aparece reflejado en una aplicación o página web no constituye necesariamente una inversión real. En las plataformas fraudulentas, los saldos y los beneficios pueden ser simples cifras manipuladas para convencer a las víctimas de que continúen realizando ingresos.

Instagram y WhatsApp, las puertas de entrada al fraude
La operativa denunciada utiliza dos herramientas de enorme popularidad: Instagram y WhatsApp, ambas pertenecientes a Meta.
El primer contacto se produce mediante anuncios que aparentan estar vinculados a Trade Republic, una conocida plataforma europea de inversión y ahorro.
Los usuarios interesados son dirigidos hacia grupos privados de WhatsApp donde comienzan a recibir mensajes de supuestos expertos bursátiles.
Una vez dentro, los responsables de estos grupos utilizan la imagen y el nombre de BlackRock, una de las mayores gestoras de activos del mundo, para reforzar su credibilidad.
Los participantes reciben recomendaciones, explicaciones sobre movimientos bursátiles y propuestas para invertir en plataformas externas.
El objetivo aparente consiste en generar confianza mediante la utilización de marcas financieras reconocidasinternacionalmente.
Es fundamental aclarar BlackRock ha aclarado que jamás contactan de esa forma con los clientes. Los indicios conocidos apuntan a una utilización no autorizada de sus nombres por parte de terceros.
Suplantan la identidad de directivos reales de BlackRock
El Periódico de Aquí ya había investigado anteriormente una operativa de características similares en la que los presuntos estafadores utilizaban la identidad de Adolfo Favieres, profesional vinculado a BlackRock España.
A través de grupos de WhatsApp se ofrecían oportunidades de inversión con rentabilidades anunciadas de hasta el 800%, utilizando el prestigio de la multinacional para atraer a posibles víctimas.
La propia BlackRock confirmó entonces al periódico que se trataba de una suplantación fraudulenta y se desvinculó de las actividades desarrolladas por quienes utilizaban su nombre.
Este mecanismo resulta especialmente peligroso porque combina elementos reales con una actividad presuntamente delictiva.
La empresa existe, sus directivos también y la información profesional que se utiliza puede comprobarse fácilmente en internet. Lo que no es auténtico es necesariamente la identidad de quien se presenta en WhatsApp como representante de esas entidades.
Los presuntos estafadores aprovechan esa confusión para conseguir que las víctimas transfieran dinero a plataformas que pueden no estar autorizadas para prestar servicios de inversión.
El bloqueo de las retiradas, momento clave de la estafa
El testimonio de Paco -que ha presentado denuncia ante la Guardia Civil- pone el foco en una de las fases más importantes de este tipo de fraude: la imposibilidad de recuperar las inversiones.
Mientras la víctima continúa realizando aportaciones, la plataforma puede mostrar rendimientos positivos y saldos crecientes.
El problema aparece cuando el usuario intenta retirar sus fondos.
En algunos esquemas fraudulentos se bloquea directamente el acceso. En otros, se exigen pagos adicionales en concepto de supuestos impuestos, comisiones o verificaciones para autorizar la retirada.
En el caso denunciado por Paco, el afectado asegura que fue bloqueado cuando intentó recuperar los 200.000 eurosque figuraban como ganancias.
No recibió el beneficio anunciado, pero tampoco consiguió recuperar los 20.000 euros que había ido ingresando.
Su experiencia refleja cómo una persona puede pasar de creer que ha conseguido una fortuna mediante inversiones a descubrir que ha perdido todo el capital aportado.
Las asociaciones de afectados advierten sobre nuevas plataformas
La asociación Victifin, dedicada a la defensa de personas afectadas por fraudes financieros, también ha alertado de campañas que emplean nombres de grandes entidades del sector para captar inversores.
Entre ellas figura una operativa relacionada con BR-Rise, una aplicación promocionada a través de grupos de mensajería en los que se utilizan referencias a BlackRock y supuestas oportunidades financieras.

La organización recomienda desconfiar de ofertas que prometen rentabilidades extraordinarias y verificar siempre la identidad de quienes ofrecen los servicios.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores dispone de registros públicos para comprobar qué entidades están autorizadas a prestar servicios de inversión en España y publica advertencias sobre empresas que operan sin la correspondiente habilitación.
Los expertos también aconsejan no descargar aplicaciones de inversión a través de enlaces enviados por desconocidos y no facilitar documentación personal ni datos bancarios a intermediarios cuya identidad no haya sido comprobada.
La responsabilidad de las redes sociales ante la publicidad fraudulenta
La captación mediante anuncios publicados en Instagram plantea interrogantes sobre los controles de la publicidad financiera en las grandes plataformas digitales.
Los presuntos estafadores pueden aprovechar la apariencia de anuncios profesionales para conducir a los usuarios hasta conversaciones privadas en WhatsApp, donde resulta más complicado supervisar las comunicaciones.
La utilización de logotipos, nombres comerciales y fotografías de profesionales reales permite construir una falsa apariencia de legitimidad.
Las asociaciones de afectados reclaman una mayor vigilancia de estas campañas y mecanismos más eficaces para impedir que empresas y profesionales sean suplantados mediante publicidad engañosa.
El caso de Paco, una advertencia para otros inversores
La experiencia relatada por Paco a El Periódico de Aquí pone rostro a una modalidad de presunto fraude que puede afectar a cualquier persona interesada en rentabilizar sus ahorros.
Su caso comenzó con una inversión de 1.000 euros, continuó con nuevas aportaciones hasta alcanzar los 20.000 y terminó con la aparición de unas supuestas ganancias de 200.000 euros que nunca pudo recuperar.
Cuando quiso retirar los fondos, asegura que fue bloqueado y perdió el acceso al dinero.
La utilización de los nombres de BlackRock y Trade Republic demuestra cómo la reputación de empresas legítimas puede convertirse en un instrumento de engaño cuando terceros se apropian de su identidad.
El Periódico de Aquí vuelve a advertir sobre estas prácticas después de haber investigado anteriormente la suplantación de responsables de BlackRock en grupos de inversión.
Detrás de una promesa de enriquecimiento rápido puede esconderse una estafa capaz de acabar con los ahorros de toda una vida. Paco llegó a creer que había ganado 200.000 euros. Ahora denuncia que ha perdido los 20.000 que realmente había invertido.