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El Ayuntamiento de Riba-roja de Túria ha puesto en marcha los 20 cañones de agua regenerada instalados en el Parc Fluvial del Túria para reforzar la protección de las urbanizaciones próximas a las masas forestales ante las altas temperaturas registradas durante los últimos días.
La activación del sistema forma parte del proyecto Guardian, impulsado conjuntamente por Riba-roja de Túria y Paterna para prevenir y combatir los incendios forestales en las zonas de interfaz urbano-forestal.
En el caso de Riba-roja, los 20 cañones permiten proteger más de 1.100 viviendas y alrededor de 4.000 habitantes de esta zona del término municipal.
La decisión de poner en funcionamiento el sistema coincide con el episodio de calor extremo que afecta estos días a la Comunitat Valenciana, con temperaturas que han superado ampliamente los 40 grados y un nivel extremo de riesgo de incendios forestales.
Una barrera de agua frente a los incendios
El proyecto Guardian utiliza agua procedente de usos domésticos que posteriormente es depurada y tratada para su reutilización.
El sistema está formado por un total de 40 cañones de agua regenerada distribuidos entre los términos municipales de Riba-roja de Túria y Paterna. Su objetivo es crear una barrera de contención frente al fuego y humedecer las zonas próximas a las áreas residenciales para dificultar el avance de un posible incendio forestal.
La infraestructura cuenta también con sensores para la detección de incendios y un sistema de riego que permite actuar en áreas estratégicas de gestión.
El proyecto tiene capacidad para generar un volumen anual de 80.000 metros cúbicos de agua regenerada para actuar sobre 35 hectáreas de masa forestal.
La infraestructura hidráulica está formada por 6.500 metros de conducciones y cinco depósitos encargados de recoger el agua de la estación regeneradora y transportarla hasta las 40 torres fijas.
Más de 5 millones de euros de inversión
El proyecto Guardian fue desarrollado conjuntamente por los ayuntamientos de Riba-roja de Túria y Paterna para actuar en el entorno de la Vallesa de Mandor.
Esta zona cuenta con unas 2.000 hectáreas de masa forestal y alrededor de 15.000 habitantes, lo que convierte la prevención de los incendios en una de las principales prioridades durante los meses de verano.
El proyecto ha supuesto una inversión total de 5,4 millones de euros. La Unión Europea ha financiado el 80% del coste, con una aportación de 4,4 millones de euros, mientras que el resto ha sido asumido conjuntamente por los dos ayuntamientos.
En la iniciativa participan también Hidraqua, Medi XXI, la Universitat Politècnica de València, la Universitat de València y Cetaqua.
Riba-roja prepara la ampliación del sistema
El Ayuntamiento trabaja ahora en el denominado proyecto Guardian II para ampliar el perímetro protegido frente a los incendios forestales.
La actuación pretende extender este modelo de prevención a otras áreas residenciales del término municipal próximas a masas forestales.
Entre las zonas contempladas se encuentran València la Vella y otros núcleos residenciales del norte de Riba-roja. En estas áreas existen más de 600 viviendas y residen cerca de 2.000 personas.
El objetivo es reforzar su protección durante los episodios de altas temperaturas, especialmente en jornadas en las que los termómetros superan los 40 grados y aumenta considerablemente el peligro de incendios forestales.
El alcalde de Riba-roja de Túria, Robert Raga, ha destacado que el proyecto “constituye una herramienta fundamental en materia de prevención ante el aumento notable de las temperaturas que aumenta año tras año y, por tanto, suponen un peligro por la cercanía de las viviendas a las zonas forestales”.
Raga ha defendido también la necesidad de “aumentar estas actuaciones a aquellas zonas donde existe, también, peligro por la cercanía de la masa forestal a las zonas habitables”.