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Un total de 940 viviendas de entre uno y cuatro dormitorios, edificios de hasta 15 plantas y un 20% de inmuebles de protección pública. Son algunas de las principales características del proyecto urbanístico de Font Baixa, en Alfafar, que contempla también zonas ajardinadas, servicios comunitarios y medidas de eficiencia energética. El desarrollo, cuyos antecedentes administrativos se remontan a 2015, continúa en el centro del debate sobre el futuro urbanístico de l'Horta Sud tras la dana de octubre de 2024.
La información difundida por el Ayuntamiento pone el foco en las prestaciones del futuro entorno residencial, que combinará viviendas, espacios de convivencia y pequeños negocios. La propuesta incluye edificios de 10 y 15 plantas y una combinación de usos residenciales y residenciales comunitarios.
El proyecto tiene su origen administrativo en el convenio urbanístico aprobado por el pleno municipal el 22 de diciembre de 2015, que regulaba la gestión de la zona II de Font Baixa por parte de la Agrupación de Interés Urbanístico (AIU). El ámbito contemplado en aquel acuerdo abarcaba 136.328 metros cuadrados en las partidas de Orba y Font Baixa, junto al barrio de La Fila.

Un 20% de vivienda protegida y 35.500 metros cuadrados ajardinados
La propuesta contempla reservar el 20% de las viviendas a protección pública, con inmuebles de entre uno y cuatro dormitorios para atender distintas necesidades residenciales. El alcalde de Alfafar, Juan Ramón Adsuara, defiende que el proyecto debe facilitar el acceso a una vivienda digna y "combinar crecimiento, sostenibilidad y seguridad".
Uno de los principales elementos del proyecto es la reserva de 35.500 metros cuadrados de parcelas privadas ajardinadas, con especies autóctonas y cubiertas verdes. El Ayuntamiento aspira a que Font Baixa se convierta en uno de los grandes espacios ajardinados del área metropolitana de Valencia.
La actuación incorpora también una amplia oferta de equipamientos: ludoteca, gimnasio, club social, piscina y espacios de coworking, además de lavandería, puntos de recogida de paquetes de Amazon y Correos y un espacio para el reciclaje de residuos.
A ello se suman 3.200 metros cuadrados para usos terciarios, destinados a pequeños negocios y servicios de proximidad, y puntos de recarga para vehículos eléctricos. La intención es que parte de las necesidades cotidianas de los residentes puedan cubrirse dentro del propio entorno residencial.
En materia energética, el proyecto prevé placas fotovoltaicas, aerotermia y criterios de arquitectura bioclimática. Las viviendas serán exteriores, con doble orientación y ventilación cruzada, y los edificios contarán con aislamiento térmico y acústico. La propuesta plantea una calificación energética A, un consumo energético casi nulo y la certificación internacional BREEAM.

Controversia por el drenaje tras la dana de octubre de 2024
Las características residenciales y ambientales del proyecto contrastan con las objeciones de los colectivos sociales y ecologistas que han reclamado la paralización del PAI. Las entidades advierten de que la urbanización de estos terrenos agrícolas podría reducir su capacidad de absorción y dificultar el drenaje del agua durante futuros episodios de lluvias torrenciales.
Recientemente, colectivos sociales y ecologistas han pedido la paralización del PAI de la Font Baixa de Alfafar por su impacto en el drenaje de la comarca. La petición está impulsada por los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción, la Asociación de Víctimas Mortales 29 d'Octubre, Acció Ecologista-Agró y la Plataforma Salvem la Font Baixa.
Las organizaciones sostienen que los terrenos actuaron como una "esponja natural" durante la riada de 2024 y consideran que su transformación urbanística puede perjudicar la evacuación del agua en Alfafar, Sedaví y Llocnou de la Corona. Los colectivos plantean, además, movilizar las viviendas vacías del municipio para destinarlas al alquiler social antes de ocupar más suelo con nuevos desarrollos residenciales.
El planeamiento de Font Baixa, por su parte, cuenta con un informe ambiental y territorial favorable condicionado al cumplimiento de prescripciones técnicas. Entre las medidas previstas figuran elevar las viviendas y los usos vulnerables por encima de la cota de inundabilidad analizada, incorporar sistemas urbanos de drenaje sostenible y habilitar superficies permeables y zonas verdes.