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La cuenta atrás para el Bigsound Festival entra en su fase decisiva con el traslado definitivo de toda su infraestructura a Torrent. El cambio de ubicación, motivado por la imposibilidad de celebrarlo en la Ciutat de les Arts i les Ciències de Valencia, ha activado una maquinaria logística sin precedentes que vivirá su momento de la verdad los próximos 26 y 27 de junio. Para el municipio, la cita se presenta como el mayor desembarco turístico y organizativo de su historia, un complejo examen de gestión que pondrá a prueba las infraestructuras y la capacidad de absorción de la capital de l’Horta Sud.
La organización ha tenido que adaptar toda su estructura en el Parc Central, un recinto de 40.000 metros cuadrados que estrenará seis escenarios y una producción completamente renovada para la ocasión. Con la previsión de un inminente sold out, el festival se presenta como un gigante demográfico que introducirá a decenas de miles de asistentes en el entramado urbano, transformando por completo la dinámica habitual del municipio durante el fin de semana.
"Espaldarazo" para el comercio
El impacto económico estimado, que la organización sitúa en el entorno de los 20 millones de euros, ha activado los planes del tejido comercial local para captar un perfil de consumidor joven, dinámico y con necesidades muy específicas. Establecimientos locales y restaurantes ya han comenzado a lanzar descuentos específicos y promociones vinculadas a la pulsera del festival para canalizar el gasto directamente hacia el sector servicios de la ciudad.

El factor clave de esta edición será la gestión del tiempo y los flujos de consumo. Al programarse la apertura de puertas a las 16:00 horas, la hostelería se enfrenta a una alta concentración de la demanda en franjas muy concretas. Bares y restaurantes de las zonas de Parc Central and Torrent Avinguda prevén un pico de actividad durante los almuerzos y comidas previos a los conciertos. Este movimiento comenzará a notarse desde el jueves 25 de junio con la apertura de las acreditaciones, atrayendo de forma escalonada a un público en el que un 30% llega desde fuera de la provincia de Valencia (con Madrid, Barcelona o Zaragoza como principales puntos emisores).
El engranaje de la movilidad
La viabilidad operativa del Bigsound en su nueva sede depende directamente de un plan de movilidad diseñado conjuntamente por la Generalitat, el Ayuntamiento y los operadores de transporte. El despliegue incluye un refuerzo extraordinario de Metrovalencia hasta las 03:30 horas de la madrugada, autobuses lanzadera directos desde Valencia y la habilitación de más de 4.000 plazas de aparcamiento gratuito en los alrededores del recinto. El objetivo es facilitar un acceso fluido y evitar el colapso en los nudos críticos de entrada a la ciudad.
En el plano de la seguridad y la asistencia, la Junta Local de Seguridad ha coordinado un operativo integrado por Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Protección Civil y Cruz Roja. El recinto estará monitorizado mediante vigilancia aérea con drones, contará con un Puesto de Mando Policial exterior y dispondrá de un Punto Violeta y servicios sanitarios reforzados para atender cualquier incidencia de manera inmediata.

Compatibilidad con el descanso vecinal
Uno de los puntos más analizados ha sido la compatibilidad del festival con el día a día del municipio, buscando un equilibrio entre el desarrollo del espectáculo y el bienestar de los residentes. Para regular el impacto en las zonas colindantes, el Ayuntamiento ha establecido condiciones específicas: las actuaciones no podrán prolongarse más allá de las 02:15 horas de la madrugada y los escenarios principales se han orientado hacia las áreas menos pobladas del entorno del Parc Central Asimismo, se emplearán limitadores acústicos que deberán ser verificados por un Organismo de Control Autorizado (OCA) antes del inicio de los conciertos.