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El comercio de La Safor, entre las pérdidas y la recuperación

Los negocios afectados por las inundaciones trabajan a contrarreloj para reanudar su actividad a las puertas de una nueva campaña clave

Marta
Interior del Restaurante L’Albufera, en la playa de Miramar, con pérdidas de 170.00 euros en comida y maquinaria./ EPDA
Interior del Restaurante L’Albufera, en la playa de Miramar, con pérdidas de 170.00 euros en comida y maquinaria./ EPDA

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Las inundaciones provocadas por la dana Adam dejaron importantes daños en establecimientos comerciales y hosteleros de distintos municipios de La Safor. Locales anegados, maquinaria inutilizada, mercancías echadas a perder y negocios obligados a interrumpir su actividad forman parte del balance de un episodio que ha puesto a prueba la capacidad de resistencia de muchos pequeños empresarios.

En Oliva, la Asociación de Comerciantes (ACCO) contactó con 77 negocios asociados para conocer el alcance de los daños. De los 57 establecimientos que respondieron, cinco comunicaron afecciones graves.

Cinco comercios de Oliva, con daños graves

El balance elaborado por ACCO recoge situaciones muy diferentes. En Levanauto, el agua y el barro alcanzaron la exposición de vehículos y el almacén, donde varias cajas de productos quedaron mojadas. La Gestoría de Elena perdió un vehículo y sufrió daños en el local, además de desplazamientos de material y mobiliario.

En el establecimiento de Isabel Victoria Navarro Huerta resultaron afectados enchufes, electrodomésticos, pladur y el suelo. En Luminiq, aunque los daños en la tienda fueron más limitados, el estudio fotográfico quedó gravemente perjudicado y parte del equipo y del material dejó de ser utilizable. Por su parte, el agua alcanzó medio metro de altura en Imprenta Colomar y dañó maquinaria y equipamiento.

Una imprenta que ya ha sobrevivido a otras crisis

Enrique Colomar, tercera generación al frente de la imprenta familiar, conoce bien las dificultades. El negocio ha atravesado episodios como la pantanà de Tous, la riada de 1987, la crisis económica de 2008 y la pandemia. Ha cambiado de ubicación en tres ocasiones y lleva cerca de una década en su actual emplazamiento, en el paseo Gregori Maians i Císcar.

Exterior de la Imprenta Colomar, comercio de Oliva que tardó diez días en reabrir./ EPDA
Exterior de la Imprenta Colomar, comercio de Oliva que tardó diez días en reabrir./ EPDA -

La noche de las inundaciones, Enrique se quedó a dormir en el establecimiento. Al principio, su intención era evitar que entrara el agua que los coches empujan por debajo de la puerta, una situación recurrente cuando se acumula la lluvia en el paseo. No imaginaba que la situación llegaría a ser tan grave. Desde el sofá de la habitación trasera vio cómo el nivel del agua iba subiendo hasta alcanzar los cajones de una de las máquinas.

Los intentos por frenar la entrada con mantas, toallas y tablones no fueron suficiente. Al día siguiente, el agua salía del local hacia el exterior “como un río”, recuerda Estrella, una joven que trabaja junto a Enrique. Las filtraciones llegaban hasta el garaje de los vecinos de arriba.

Las consecuencias fueron importantes: al menos dos máquinas quedaron inutilizadas, además de monitores y equipos informáticos. También se mojaron facturas, libretas y documentación. Pudieron recuperar un disco duro con años de información del negocio, pero no tuvieron la misma suerte con un álbum de fotografías familiares, gravemente dañado por el barro y la humedad.

La imprenta consiguió abrir de nuevo diez días después de las inundaciones. Desde entonces, el trabajo se centra en terminar los encargos que ya estaban en marcha antes de la dana, ya que los nuevos pedidos no acaban de llegar.

Enrique observa con cautela las ayudas anunciadas. “En pandemia me hicieron ‘tabaco’”, recuerda. Tras un ERE, tuvo que despedir a tres trabajadores. Antes de aquella crisis, la actividad era “brutal”, pero asegura que no ha conseguido recuperar el nivel de trabajo anterior. A ese escenario se suma la transformación del sector y la progresiva digitalización, que también ha reducido el espacio de las imprentas tradicionales.

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La caída de las ventas tambien pasa factura

Los daños materiales no son la única preocupación. Desde ACCO, su técnico Carlos Quijandria advierte de que algunos sectores están sufriendo una caída muy acusada de las ventas. En el ámbito de la moda, el descenso de la actividad comercial se ha acercado al cien por cien, una situación que también afecta a la fotografía y a las ópticas.

La preocupación está en la capacidad de resistencia de los pequeños negocios. Si el consumo no se reactiva, algunos establecimientos difícilmente podrán soportar un mes con ventas muy bajas. La falta de actividad se convierte así en una segunda consecuencia de las inundaciones, incluso para aquellos comercios que no han sufrido daños importantes en sus instalaciones.

El comportamiento, no obstante, varía según la actividad. Las droguerías han registrado un aumento de la demanda —hasta el punto de que uno de estos establecimientos ha incorporado personal—, mientras que los concesionarios de vehículos y el sector del mobiliario también han experimentado un repunte.

Recuperación parcial en la costa

Las playas de Oliva, Piles, Daimús o Miramar también sufrieron las consecuencias de las inundaciones. Durante la visita realizada el viernes 30 de octubre a la playa de Miramar, el restaurante Mar Mediterráneo permanecía cerrado. Los daños sufridos obligaron al establecimiento a adelantar dos semanas el cierre habitual de cada año, previsto para las vacaciones del personal.

Otro de los negocios afectados es L’Albufera, un restaurante que lleva cuatro años abierto y que ha tenido que afrontar una importante intervención para recuperar su actividad. El sótano, donde se encontraba buena parte de la maquinaria y las existencias, llegó a inundarse hasta alcanzar 1,80 metros de altura.

Mobiliario afectado en el restaurante L'Albufera de Miramar. /EPDA
Mobiliario afectado en el restaurante L'Albufera de Miramar. /EPDA -

Jose, uno de los socios, calcula que las pérdidas rondan los 170.000 euros, con unos 40.000 euros correspondientes únicamente a alimentos. El balance todavía no está cerrado. Entre lo perdido se encuentra también el mobiliario que habían renovado en enero de este año. Además, la instalación eléctrica quedó gravemente afectada.

El restaurante volvió a recibir clientes el último sábado de octubre, antes de lo previsto. “Si hemos abierto tan pronto, es porque la gente nos lo pide; yo no sabía que la gente nos quería tanto”, cuenta Jose. El apoyo de la clientela y de los vecinos ha sido fundamental para dar el paso.

El recuerdo de aquella jornada sigue muy presente. El domingo de las inundaciones tuvieron que cerrar por la alerta y Jose siguió la evolución del agua a través de las cámaras de seguridad del establecimiento. “Lloré como un niño pequeño, veía por las cámaras el local inundándose y no podía hacer nada”, relata. No pudieron acceder al restaurante hasta el miércoles, debido a que las calles seguían anegadas.

Más allá de los daños, Jose reivindica el papel de los pequeños negocios: “La gente ha apoyado mucho el comercio local, hay que acordarse de los pequeños porque son los que mueven la vida; nosotros somos los únicos que, en pleno invierno, estamos abiertos de martes a domingo”, señala. También reclama que se evite seguir construyendo en zonas inundables y que las compañías aseguradoras actúen con mayor rapidez y cercanía con las personas afectadas.

Además de los establecimientos hosteleros, el supermercado Charter y la farmacia de la playa fueron otros de los negocios que sufrieron daños importantes. Ambos pudieron reabrir el sábado posterior a las inundaciones. Una vez más, el papel del voluntariado fue clave en la recuperación de los espacios afectados.

Ayudas de 10.000 euros

La Generalitat ha establecido una ayuda fija de 10.000 euros por establecimiento afectado para favorecer la continuidad y reactivación del comercio minorista, el sector turístico y la industria. La cuantía es independiente de la valoración individual de los daños materiales, aunque los negocios deben acreditar que la dana afectó efectivamente a su actividad. La ayuda es compatible con las indemnizaciones de los seguros y otras subvenciones.

El plazo para solicitar las ayudas al comercio permanecerá abierto hasta el 1 de febrero de 2027 o hasta que se agote el presupuesto. Las solicitudes se tramitan de forma telemática y deben acompañarse de documentación acreditativa de la afección, como fotografías, informes municipales u otras pruebas de los daños.

Black Friday y Navidad, próximas pruebas

La recuperación de la actividad llega en un momento clave para los establecimientos. El Black Friday y la campaña de Navidad representan dos oportunidades para reactivar las ventas y recuperar parte de los ingresos perdidos.

La dana Adam ha vuleto a poner de de manifiesto el valor del comercio de proximidad. Su recuperación no solo dependerá de la reparación de los daños, sino también de que los vecinos y vecinas sigan eligiéndolos. Solo así podrán mantener la persiana levantada.

Sobre el autor

Marta
MARTA COLLADO CASCALES

PERIODISTA

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