Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.
El gran incendio forestal que estos días mantiene en alerta a la provincia de Castellón vuelve a recordar una realidad que se repite cada verano: cuando aparece una columna de humo, el tiempo corre en contra. Helicópteros, aviones, bomberos forestales y decenas de profesionales se movilizan en cuestión de minutos para intentar contener el avance de las llamas, pero hay algo todavía más eficaz que cualquier operativo: impedir que el incendio llegue a producirse.
Con ese objetivo, la Generalitat mantiene durante toda la campaña estival un amplio dispositivo de prevención y extinción de incendios, aunque insiste en que la primera línea de defensa sigue estando en la ciudadanía. No es casualidad. Según los datos autonómicos, el 67,9% de los incendios forestales registrados en la Comunitat Valenciana tienen origen humano, ya sea por negligencias, accidentes o acciones intencionadas.
Bajo el lema Stop al Foc, la campaña de este verano vuelve a poner el foco en la prevención y en la corresponsabilidad para proteger los espacios naturales durante la época de mayor riesgo.
1. Pensar que “por un momento no pasa nada”
Una quema agrícola, una pequeña hoguera o una barbacoa realizada cuando existe riesgo elevado pueden acabar desencadenando un incendio forestal.
Las altas temperaturas, el viento y la vegetación seca hacen que una simple llama pueda propagarse con enorme rapidez. Antes de realizar cualquier actividad que implique fuego resulta imprescindible consultar las restricciones vigentes y respetar las prohibiciones establecidas durante los periodos de máximo riesgo.
2. Utilizar maquinaria sin tener en cuenta el peligro
No solo el fuego provoca incendios. Trabajos agrícolas, desbrozadoras, radiales, motosierras, tractores o cualquier herramienta capaz de producir una chispa puede originar un incendio forestal.
Por ello, la Generalitat recomienda extremar las precauciones durante este tipo de trabajos y evitar realizarlos cuando las condiciones meteorológicas incrementan el riesgo.
3. Tirar una colilla o abandonar residuos
Una colilla mal apagada sigue siendo una de las imprudencias más frecuentes durante el verano.
A ello se suma el abandono de residuos o materiales inflamables en el entorno natural, una práctica que incrementa el riesgo de incendio y perjudica la conservación de los montes valencianos.
4. Ignorar las restricciones de acceso al monte
Cuando se limita el acceso a determinadas zonas forestales no se hace por casualidad.
Estas medidas buscan reducir el riesgo durante las jornadas más críticas y facilitar el trabajo de vigilancia que desarrollan los equipos distribuidos por todo el territorio.
Respetarlas también ayuda a proteger tanto a los visitantes como a los propios equipos de emergencia.
5. Esperar demasiado para avisar al 112
Los primeros minutos pueden marcar la diferencia.
Ante cualquier columna de humo o indicio de incendio, avisar inmediatamente al 112 permite activar antes los recursos de emergencia y aumentar las posibilidades de controlar el fuego antes de que alcance grandes dimensiones.
¿Qué hacer si ves un incendio?
- • Llama inmediatamente al 112.
- • Indica la ubicación lo más precisa posible.
- • No intentes apagar el incendio si supone un riesgo para tu seguridad.
- • Abandona la zona siguiendo las indicaciones de los servicios de emergencia.
- • No obstaculices los accesos de los vehículos de extinción.
Un operativo preparado para responder cuando la prevención no es suficiente
Aunque la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz, la Generalitat mantiene activo durante todo el verano un dispositivo extraordinario diseñado para responder con rapidez ante cualquier emergencia forestal.
Este año el operativo alcanza los 4.401 efectivos, coordinados entre diferentes administraciones. De ellos, 2.313 están destinados en la provincia de Valencia, 977 en Alicante y 973 en Castellón, además de más de un centenar de técnicos distribuidos por toda la Comunitat Valenciana.
En el dispositivo participan bomberos forestales de la Generalitat, consorcios provinciales, bomberos municipales, brigadas forestales, bomberos voluntarios, Policía de la Generalitat, agentes medioambientales, unidades de vigilancia preventiva y técnicos forestales de la administración autonómica y de la empresa pública Vaersa.
El despliegue se completa con 20 medios aéreos, entre helicópteros y aviones de extinción y coordinación; 56 unidades terrestres de bomberos forestales, de las que 45 cuentan con camión autobomba; 132 unidades móviles de vigilancia preventiva; 65 observatorios forestales, diez de ellos con vigilancia permanente durante las 24 horas; tres Centrales Provinciales de Prevención de Incendios Forestales; 17 Equipos de Coordinadores Forestales de Zona; una Unidad Técnica de Prevención de Incendios y 17 camiones autobomba, seis de ellos incorporados este año, todo ello coordinado en tiempo real desde el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat.
En conjunto, la Generalitat destina este año 298,47 millones de euros a la prevención y extinción de incendios forestales. De esa cantidad, 173 millones corresponden a actuaciones de prevención y recuperación de infraestructuras forestales, mientras que 125,47 millones financian los recursos destinados a la extinción.
La mejor forma de apagar un incendio es que nunca llegue a producirse
Cada verano, miles de profesionales permanecen preparados para intervenir cuando se declara un incendio forestal. Sin embargo, las estadísticas recuerdan que la herramienta más eficaz sigue siendo la prevención.
Ese es el mensaje que la Generalitat traslada este año a través de la campaña Stop al Foc: proteger el monte no depende únicamente de quienes combaten las llamas. También empieza con decisiones cotidianas que están al alcance de cualquier persona y que pueden evitar que una simple imprudencia termine convirtiéndose en un gran incendio forestal.