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Las tres amenazas climáticas que mantienen en alerta a la Comunitat Valenciana

La dana, los grandes incendios forestales y las olas de calor ponen en alerta al territorio ante el avance de los fenómenos extremos.

Judit EFE
Las tres amenazas climáticas que mantienen en alerta a la Comunitat Valenciana./ EPDA
Las tres amenazas climáticas que mantienen en alerta a la Comunitat Valenciana./ EPDA

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La Comunitat Valenciana ha vivido en los últimos años episodios extremos que han dejado una profunda huella en el territorio y en la población. La dana del 29 de octubre de 2024, los incendios forestales y las sucesivas olas de calor han vuelto a situar el cambio climático y la prevención de catástrofes en el centro del debate. La pregunta es qué capacidad tiene el territorio para afrontar nuevos episodios de este tipo y qué medidas son necesarias para reducir sus consecuencias.

La dana que golpeó especialmente a la provincia de Valencia marcó un antes y un después. Las riadas dejaron 233 víctimas mortales, según la cifra actualizada por la jueza que instruye la causa, y provocaron graves daños en municipios de l'Horta Sud y otras comarcas valencianas. Las lluvias alcanzaron registros extraordinarios: en Turís se acumularon 771 litros por metro cuadrado en 24 horas, de los que 185 cayeron en apenas una hora, según el estudio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

El episodio evidenció la capacidad destructiva de las inundaciones repentinas y la importancia de contar con sistemas de alerta eficaces, protocolos de emergencia y una población preparada para reaccionar ante situaciones de riesgo. También puso de manifiesto las dificultades de coordinación entre las administraciones durante una emergencia de esta magnitud.

Los incendios forestales, otro de los grandes riesgos

A las inundaciones se suma el peligro de los grandes incendios forestales, especialmente durante los meses más cálidos. Las altas temperaturas, la sequedad de la vegetación y las condiciones meteorológicas extremas pueden favorecer la propagación del fuego y complicar las labores de extinción.

Este verano ha dejado varios ejemplos de la magnitud que pueden alcanzar los incendios forestales en la Comunitat Valenciana. Uno de los más graves fue el declarado en la Vall d’Uixó, en Castellón, que arrasó más de 9.000 hectáreas. También preocupó el fuego de la sierra Calderona, entre Segorbe y Gátova, que obligó a evacuar a vecinos de este último municipio y afectó a un entorno natural de gran valor.

A estos episodios se sumó el incendio de Tírig, también en la provincia de Castellón, que obligó a confinar preventivamente a la población de Catí. Estos sucesos reflejan la dificultad de gestionar grandes fuegos durante el verano, especialmente cuando las condiciones meteorológicas complican las tareas de extinción

El problema no se limita a la Comunitat Valenciana. Según los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), España superó las 300.000 hectáreas quemadas durante los nueve primeros meses de 2026, más de tres veces la media registrada en ese periodo durante las dos últimas décadas. Las estimaciones se elaboran a partir de imágenes de satélite y pueden diferir de los datos oficiales recopilados sobre el terreno.

Los especialistas advierten de que la acumulación de veranos muy calurosos agrava el escenario de riesgo. A este contexto se suman las características del territorio y la gestión de las masas forestales, dos factores relevantes a la hora de prevenir grandes incendios.

La prevención, por tanto, no depende únicamente de la capacidad de respuesta cuando las llamas ya se han extendido. La gestión forestal, el mantenimiento de los montes y la planificación de las emergencias también forman parte de las medidas necesarias para reducir el impacto de estos episodios.

Un calor cada vez más persistente

El tercer elemento de esta sucesión de fenómenos es el calor extremo. El verano de 2026 ha batido récords en España: la temperatura media alcanzó los 24,5 grados y se contabilizaron 61 días bajo condiciones de ola de calor en la Península y Baleares, según el balance de la Aemet. La agencia señala que ha sido el verano más cálido de la serie histórica iniciada en 1961.

Más allá de las cifras, las altas temperaturas tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana, la salud y las actividades económicas. Los episodios prolongados de calor aumentan la exposición de los colectivos más vulnerables y pueden complicar las condiciones de trabajo al aire libre. Además, la escasez de precipitaciones y la sequedad de la vegetación pueden contribuir a aumentar el riesgo de incendios.

La evolución de estos fenómenos refuerza la necesidad de adaptar las medidas de prevención a un escenario en el que las temperaturas extremas pueden prolongarse durante más tiempo.

La prevención, clave ante los próximos episodios extremos

La dana, los incendios y las olas de calor presentan riesgos distintos, pero comparten un desafío: anticiparse a los episodios extremos y reducir sus consecuencias sobre la población y el territorio.

En la Comunitat Valenciana, la experiencia de las inundaciones de 2024 ha puesto de relieve la importancia de los avisos, la comunicación con la ciudadanía y la coordinación de los servicios de emergencia. En el ámbito forestal, la prevención y la gestión del territorio resultan fundamentales para reducir la vulnerabilidad ante los grandes incendios.

El cambio climático aumenta la probabilidad o la intensidad de determinados fenómenos extremos, aunque cada catástrofe responde también a factores meteorológicos, territoriales y humanos específicos. Por ello, evaluar los riesgos requiere atender tanto a la evolución del clima como a la preparación de las infraestructuras, los municipios y los sistemas de emergencia.

El reto para la Comunitat Valenciana es convertir las lecciones de los últimos años en medidas concretas de prevención y adaptación. Porque, más allá de la respuesta ante cada catástrofe, la cuestión es cuánto puede reducirse el riesgo antes de que vuelva a producirse un episodio extremo.

Sobre los autores

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JUDIT JULIAN MEDINA

PERIODISTA

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