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Pruebas gratis que acaban en cargo: las suscripciones que más sorprenden en el extracto

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Una prueba gratuita casi nunca termina en cero euros. En la mayoría de los casos es el primer mes de un contrato que se renueva solo, y el aviso llega en forma de cargo en la cuenta cuando ya nadie se acordaba de haber dado los datos de la tarjeta. 

Estos son los casos que más se repiten y lo que conviene mirar en cada uno. 

Las plataformas de series y de música 

Es el ejemplo de manual. El usuario se da de alta para ver una serie concreta o para escuchar música sin anuncios durante un viaje, la prueba dura unas semanas y, si no se cancela, pasa automáticamente a la cuota mensual. El cobro suele figurar en las condiciones del servicio, pero casi nadie las lee en el momento de pulsar el botón de alta. 

El truco más sencillo sigue siendo el más eficaz. Anotar en el calendario la fecha en que acaba la prueba y decidir unos días antes si compensa seguir. 

Otra precaución útil es fijarse en qué tarjeta se deja registrada. Hay quien usa para estas altas una tarjeta virtual o de saldo limitado, precisamente para que una renovación olvidada no se cobre sin que nadie lo note. 

Los juegos que se prueban sin pagar 

En los videojuegos y en las apps de ocio la prueba adopta otra forma, la versión de demostración. Se juega con un saldo ficticio o con una parte del contenido y, para seguir, hay que pagar. Los juegos de casino online funcionan de manera parecida, ya que muchos permiten partidas en modo demo antes de apostar un solo euro, y saber cuándo tiene sentido pasar a jugar con dinero real es precisamente la decisión que la demo debería ayudar a tomar con calma. 

Aquí la diferencia con una suscripción pesa. No hay renovación automática, pero el salto de lo gratuito a lo real es inmediato, así que el límite de gasto se pone antes de empezar, el acceso está vetado a menores y el juego no funciona como fuente de ingresos. 

Las apps de la tienda del móvil 

Buena parte de las aplicaciones de pago ofrecen un periodo gratuito que se gestiona desde la propia tienda del teléfono, no desde la app. En el caso de Apple, su página de ayuda recomienda cancelar al menos 24 horas antes de que termine el periodo de prueba si no se quiere que se renueve. 

Borrar la aplicación del móvil no sirve de nada. La suscripción sigue viva en la cuenta hasta que se cancela desde el apartado correspondiente. En Android pasa exactamente igual. La ayuda de Google Play advierte de que desinstalar una aplicación no anula la suscripción y explica que, si se cancela durante la prueba gratuita, el acceso se mantiene hasta que esta vence, de modo que no hay motivo para esperar al último día. 

Un buen hábito es revisar de vez en cuando el apartado de suscripciones de la tienda, aunque no se haya contratado nada recientemente. Es habitual encontrar allí alguna prueba de la que nadie se acordaba, pendiente de convertirse en cuota. 

Gimnasios y programas de pago por uso 

Los gimnasios con primera semana gratuita y los programas informáticos con prueba de 30 días comparten una particularidad. Al terminar, el alta puede incluir una matrícula o una licencia anual, de modo que el primer cargo a veces supera la cuota que el cliente tenía en la cabeza. 

Antes de firmar conviene preguntar tres cosas sencillas, cuánto se paga después, cada cuánto y cómo se da de baja. Si la respuesta no está por escrito, mejor pedirla. Y cuando el contrato incluye permanencia, toca saber cuántos meses obliga y qué cuesta romperla antes. 

Qué hacer si el cargo ya ha llegado 

Si el servicio se contrató a distancia, el Centro Europeo del Consumidor, dependiente del Ministerio de Consumo, recuerda que el consumidor dispone de 14 días para desistir, contados en los servicios desde la fecha de contratación y con algunas excepciones que recoge la ley. Pasado ese plazo, lo habitual es darse de baja para evitar el siguiente cobro y reclamar a la empresa si las condiciones no estaban claras. 

Cuando la empresa no responde, las oficinas municipales de consumo son la vía más cercana. En Llíria, por ejemplo, la Oficina de Consumidores ofrece mediación gratuita y la empresa tiene 15 días hábiles para responder. No es un recurso menor. La OMIC de Paiporta, por citar otro caso de l'Horta, recuperó en 2020 más de 24.000 euros para sus vecinos, con las compañías telefónicas como primer motivo de queja. 

La confianza, en todo caso, sigue pesando a la hora de pagar. Un estudio del Club de Marketing del Mediterráneo sobre los hábitos de compra en la Comunitat concluye que nueve de cada diez valencianos se inclinan más por las marcas con presencia real en su territorio, una señal de que saber quién está al otro lado del cobro también cuenta. 

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